Actividades con las vocales para niños de dos años

Las actividades con las vocales son un ejemplo claro de cómo un currículo educativo diseñado para niños de dos años puede ayudar a desarrollar sus competencias básicas.

Según los expertos en la materia, la capacidad cerebral de los niños se desarrolla un 70 por ciento antes de que estos alcancen los dos años de edad. Es por esta razón que los centros de educación inicial creen que es oportuno organizar un currículo educativo, que, aunque a simple vista pueda parecer muy avanzado, desarrolle competencias básicas, como matemáticas o comunicación lingüística. Por ejemplo, entre otras tareas, los niños realizarán sencillas fichas con números o actividades con las vocales, pero siempre bajo un entorno lúdico que fomente el conocimiento, la autonomía y la iniciativa personal.

Fichas de actividades con las vocales
Además de ser las más abundantes en todos los idiomas, las vocales son las letras más fáciles de pronunciar, de reconocer y de leer, por lo que deberían ser las primeras letras que aprendiese cualquier niño.

 

Para llevar a cabo esta tarea, se utilizan fichas educativas con las que el niño aprende, de un modo fácil y sencillo, la presentación de la grafía y su trazado, para, luego, identificarla correctamente. Hay diversos estilos de fichas, pero el más común consiste en utilizar la mayor parte de un folio apaisado para dibujar la vocal en cuestión, indicando con flechas como se realiza su trazado para que el niño pueda seguirlo con su dedito, y, al lado de la vocal, insertar un dibujo claro y de colores vivos que represente una palabra corta que contenga solo la vocal con la que se está trabajando.

 

Por ejemplo, si se está enseñando la vocal o, uno de los dibujos con los que se podría ilustrar la ficha es con la representación gráfica de un oso. Con este tipo de actividades con las vocales, además de enseñar dichas letras, se trabaja la grafomotricidad y se enriquece el vocabulario del niño.

Otras actividades con las vocales
Otra manera de que los niños puedan asimilar el concepto a la vez que desarrollan otras capacidades, consiste en hacer actividades con las vocales incluyéndolas en juegos u otros ejercicios de carácter lúdico.

 

Por ejemplo, mientras se enseña al niño el entorno que les rodea, como podría ser un día en la granja, se pueden reproducir las onomatopeyas de los diferentes animales, representando aquellos sonidos en que predomine la utilización de una vocal en concreto. Una muestra clara sería el gallo que utiliza la vocal i con su “kikirikí” o la oveja que usa la vocal e en su “beeee”.

 

De igual modo, es de gran utilidad ayudarse de las canciones, las cuales pueden incluir el nombre de las vocales, de manera que, mientras se trabaja el ritmo y la educación musical, se aprende también las vocales.