En una clase de ciencias cada alumno debe convertirse en explorador responsable, con actividades para estudiar los árboles que les puedan ser útiles y desarrollen su interés por preservar la vida del planeta.
No es posible comprender la importancia de las actividades para estudiar los árboles si no se las contextualiza y se despierta la curiosidad de los niños por el objeto de trabajo. El propósito debe ser indagar para desarrollar conocimiento y comprensión, recoger datos, analizar las observaciones, agudizar la percepción e incorporar tareas grupales útiles a la escuela y a la comunidad.
Las primeras actividades para estudiar los árboles consistirán en la observación de ejemplares zonales. Se empezará por catalogar los árboles del patio de la escuela o aquellos más cercanos. Los chicos anotarán características, recogerán hojas para estudiar y plantearán interrogantes. El maestro debe hacerles preguntas motivadoras para favorecer la lluvia de ideas de los estudiantes.
Observarán con lupa hojas y anotarán impresiones. El docente introducirá conocimientos teóricos, para que empiecen a llamar a las cosas utilizando los términos adecuados. De acuerdo a lo relevado, se propondrá buscar en una enciclopedia detalles de especies avistadas y averiguar en qué otras zonas se desarrollan. Se interiorizarán las necesidades de agua y cuidado que tienen que suministrárseles para poder crecer.
Convendrá que se formen grupos y cada uno se centre en la investigación de una especie. El docente debe estar atento a conectar el proyecto de los niños, si vienen con inquietudes de árboles que tienen en sus casas, proponerles investigar sobre ellos. De acuerdo a la época del año se deducirá el cambio de color de hojas y si se caen o permanecen en sus ramas, es decir, los ciclos de vida.
A partir de descripciones y de la confección del inventario, el maestro ayudará a construir conocimiento entre todos. Las actividades para estudiar los árboles incluirán dibujos de especies que se estudian y se creará en clases sucesivas una maqueta colectiva en la que todos aporten, con ramitas y hojas que se recolectaron y recursos plásticos.
Resulta importante que la diversidad y unidad de la vida en los árboles la relacionen con la dinámica de la naturaleza donde el hombre interactúa, respeta o agrede. Con conocimientos adquiridos en la práctica los chicos incrementarán su aprecio a los árboles y asumirán posiciones críticas frente a destrucciones indiscriminadas. El aula debe ser espacio contenedor de sus inquietudes.
De las actividades para estudiar los árboles se extraerán conclusiones y recomendarán normas de acción. Se puede determinar si hay algún lugar de la comunidad donde sería útil hacerles llegar las síntesis de las investigaciones o si se utilizarán en la escuela. Trabajar lo cotidiano y reconocible y sentir qué pueden aportar socialmente, despertará interés en la clase de ciencia.