Consejos para beber agua del grifo

Si se llevan a cabo los procesos de saneamiento adecuados, el agua del grifo puede beberse, incluso por los más pequeños.

¿El agua embotellada es mejor que el agua del grifo? Es común dejarse llevar por la mercadotecnia y creer que sólo el agua procesada por empresas comerciales es adecuada para beber. Dicha afirmación no siempre es cierta, pues aunque existen proveedores que sanitizan el agua del grifo para luego venderla, otros no se preocupan por la calidad sino por cuestiones más superficiales, como su apariencia, para engañar al consumidor.

A quién preguntar
Para estar seguro de que el agua del grifo es adecuada para consumo, hay dos opciones: preguntar directamente a los distribuidores sobre los procedimientos que realizan y los resultados obtenidos por lo menos un año antes sobre la calidad del agua (microorganismos encontrados y enfermedades asociadas). La segunda opción es desinfectar el agua del grifo desde el hogar.

El proveedor local está obligado a tratar las aguas, provengan de fuentes subterráneas como pozos o de fuentes superficiales como ríos o lagos, y asegurarse de una cloración adecuada que elimine bacterias o parásitos peligrosos para la salud, como los causantes de patologías gastrointestinales, de manera que el usuario pueda utilizar con seguridad el agua del grifo. Si existe una contingencia, la empresa local está obligada a comunicarla directamente a sus clientes o a través de los medios de comunicación.

Cómo se desinfecta el agua
Para beber el agua del grifo con mayor seguridad, puede realizar en casa diversos procedimientos. El cloro es un buen sanitizador: se ponen dos gotas por cada litro de agua y se deja en reposo durante 15 a 20 minutos. Posteriormente es recomendable hervir el agua durante 15 minutos, de preferencia en un recipiente de acero inoxidable o aluminio, a fuego lento y tomando en cuenta que el tiempo de ebullición empieza a contar a partir de que el agua burbujea.

En caso de contar con un pozo u otro tipo de depósito que almacene agua domiciliaria, es más sencillo y recomendable solicitar un examen químico donde se evidencien las sustancias contenidas en el agua. En el reporte pueden aparecer sustancias químicas como radón, mercurio, plomo o pesticidas, pero si los índices se encuentran por debajo de la norma establecida por las autoridades sanitarias no existen riesgos, ya que algunos de estos elementos se encuentran de forma natural en la tierra.

Si hay recursos disponibles para colocar un filtro en la llave del agua del grifo, lo más recomendable es hacerlo, porque funciona como un auxiliar para mejorar la calidad y el sabor del agua que llega al hogar antes de beberla. Así se evita un líquido turbio y con fuerte sabor a cloro.