El aroma del vino y la cebolla sofrita son la clave de una sencilla receta que hace de las almejas al vapor un exquisito plato de marisco.
Las almejas al vapor tienen un gran valor nutritivo, además son ricas en proteínas y la cantidad de grasa que contienen es prácticamente insignificante, por lo que pueden convertirse en un plato ideal incluso en dietas de reducción de peso. Con un kilo y medio de almejas, dos cebollas, ajo, perejil y medio vaso de vino blanco, será suficiente para un menú de cuatro personas.
Cocción de las almejas
Para elaborar nuestra nuestras almejas al vapor, debemos primero asegurarnos de que nuestras almejas están limpias de arena en su interior. De modo que, pondremos las almejas en un recipiente, cubriéndolas con agua fría, y echándoles un generoso puñado de sal abundante. Las dejaremos en reposo durante una hora, por lo menos. Transcurrido ese tiempo, se pueden sacar las almejas del agua con sal. Hay que escurrirlas, enjuagarlas y lavarlas, bajo el chorro del grifo, con agua fría.
Sofrito con un toque de vino blanco
Ponemos en el fuego una cazuela con aceite de oliva, a la que añadimos la cebolla previamente picada, y un poquito de sal. A fuego lento, removemos hasta que veamos que el sofrito empieza a estar transparente. Echamos el ajo y perejil también picados, removeremos un poco y, seguidamente rehogamos todo con la medida de un vaso de vino blanco.
Hay que esperar hasta que el contenido de la cazuela empiece y el vino se evapore casi por completo para poder añadir las almejas. Al echar las almejas, bajamos el fuego dejándolo cocer lento y tapamos la cazuela para que se vayan haciendo las almejas al vapor.
Hay que dar tiempo a que se vayan abriendo las almejas. Cuando estén todas abiertas --antes de apartar del fuego-- les daremos unas cuantas vueltas para que se impregnen del aroma de la cebolla y el vino, dándoles así un sabor más consistente del que tienen cuando hacemos las almejas al vapor sin más. El plato se ha de servir recién hecho y muy caliente. Para que el menú sea aún más completo, lo podemos servir con un buen vino blanco, especial para pescado y marisco, como un Blanc Pescador.