Amantes del círculo polar: cómo hacer una luna de miel original

Vivir una luna de miel inolvidable puede ser el resultado de la aventura de protagonizar un viaje de película en coche o el conocimiento de nuevas culturas.

Los clásicos nunca pasan de moda. O eso dicen los que siguen defendiendo el paquete vacacional con pulsera de todo incluido o bien un crucero por el mar Mediterráneo. En realidad estos destinos están muy bien para hacer una luna de miel aunque las circunstancias económicas permiten hacer este tipo de viajes con más frecuencia por lo que se puede optar, en esta ocasión tan especial, por algo más genuino.

El mundo entero para dos

Aquellos que dispongan de mayor presupuesto y de un periodo mínimo de tres semanas pueden optar por uno de esos viajes que están llenos de anécdotas y paisajes inolvidables. El mítico tren transiberiano dotará a la luna de miel de un romanticismo sin límites mientras se observa, desde una de sus cómodos camarotes, un paisaje cambiante que atravesará la extensa Rusia.

 

Si lo que se desea es pasar agradables días entre playa y cocina exótica, la mejor alternativa será Tailandia. Un bello paraje con playas vírgenes en las que, además, se podrán realizar varias actividades deportivas y lúdicas. Del mismo modo, Nueva Zelanda y Japón ofrecerán también sus costas unidas al encanto de las islas.

Una road movie en pareja

No hay una sola persona que, después de saber el significado de estas palabras, no desee emprender tal aventura. El término proviene de la película Easy Rider y consiste en recorrer la ruta 66 de Estados Unidos en coche. Por supuesto, al tratarse de una luna de miel se podría adaptar de tal modo que se pasarán varios días en Las Vegas e, incluso, volver a casarse, esta vez, de Elvis.

 

Si tal idea resulta excesiva o demasiado temeraria, la alternativa de viajar por todo el territorio nacional disfrutando de sus bondades gastronómicas, el clima y de los hoteles más exclusivos será tentadora e inolvidable. Además, ya que se viajará por zonas costeras cercanas a las Islas Baleares, se puede coger un barco hasta Formentera y pasar unos días en sus playas únicas.