Lo que hace a una ruta de Gaudí única es la posibilidad de vivirla como un camino hacia la sensibilidad, la curiosidad y el afán de superación de un genio
El creador de un universo modernista y máximo representante en España de este movimiento, mantuvo durante toda su existencia una sensibilidad hacia las proporciones y formas geométricas sinuosas que ha convertido su obra en Patrimonio de la humanidad. Quien esté de visita en la Ciudad Condal, no podrá obviar de ninguna forma recorrer la denominada ruta de Gaudí.
En primer lugar, será necesario alojarse en un hotel estratégico para poder admirar las obras de Gaudí. Nada mejor que aquel que lleva su nombre y se encuentra en la Nou de la Rambla para poder comenzar por dar un paseo por Las Ramblas o visitar el parque Güel, una joya de finales del siglo XIX que es para ineludible para aquellos que sigan la ruta de Gaudí.
Después hacer camino por esta cosmopolita ciudad se podrán visitar la Casa Batlló, la Casa Milá o más conocida como "La Predera" y la Casa Vicens tras lo cual nada mejor que hacer un picnic en el genuino parque Güell para lo que se puede coger un autobús interurbano o ir en la línea de metro correspondiente.
Decenas de miles de personas han acudido a Barcelona, alguna vez en su vida, sólo con el recuerdo de una edificación: la Sagrada Familia. Acudir a ella con sus altas torres que, como inmensos cipreses, tratan de alcanzar el cielo, es un festín para los sentidos. Del mismo modo, en la ruta de Gaudí no pueden faltar las escuelas de la Sagrada Familia o la Iglesia de San Pacia en la calle Vallés.