Atarse los cordones de los zapatos es fácil

En función del calzado que utilicemos en cada momento, podemos elegir entre multitud de maneras distintas de atarse los cordones

La operación de atarse los cordones es una técnica ancestral de muchos siglos de antigüedad, la cual ha pasado de generación en generación, derivando en diferentes estilos. Las técnicas más tradicionales se usan para los zapatos más formales y, para las zapatillas, podemos utilizar técnicas más modernas, aunque últimamente solemos encontrarnos con frecuencia zapatillas con velcro, que evitan la necesidad de atarse los cordones.

Técnica del cordón cruzado
La técnica más universal y fácil para atarse los cordones de los zapatos es la del cordón cruzado. Para realizarlo, comenzaremos por introducir ambos extremos del cordón desde dentro hacia fuera por lo ojales del extremo (los de la punta).

Cuando los tengamos a la misma altura, comenzaremos a cruzar cada lado por el exterior con su lado opuesto hasta llegar al extremo final del empeine. La mayor ventaja de este método es que es fácil y cómodo, ya que no presiona demasiado el empeine y dejamos el pie bastante holgado.

También podemos realizarlo en el sentido inverso, es decir, comenzar a introducir los cordones desde fuera hacia dentro, y posteriormente entrelazarlos para que el cruce de los cordones quede en la parte interior.

Las ventajas de atarse los cordones de esta manera radican en que los cordones no sufren tanta fricción, lo que reduce su desgaste. Además, cuando tengamos que apretar los cordones para ajustar la zapatilla, sólo necesitaremos tirar de un cruce.

Técnica al estilo europeo
El método europeo es más innovador que el anterior. Para atarse los cordones de esta manera, comenzaremos igual que con la técnica del cruzado, empezando del exterior al interior. Cuando tengamos hecho esto, cogemos uno de los extremos y lo llevamos directamente al último ojal del lado opuesto.

Posteriormente, cogemos el otro extremo y vamos cruzándolo por los ojales de forma que en la parte exterior se vea el cordón formando líneas paralelas. Cuando lleguemos al final con este extremo, lo hacemos pasar por el último ojal e igualamos las dos puntas, aflojando los cruces si fuera necesario.

Esta técnica es muy segura y ajusta bastante el zapato al pie. Para los zapatos de vestir, resulta especialmente elegante. También puede utilizarse para el calzado deportivo, aunque en este caso, podemos utilizar técnicas mucho más innovadoras, como por ejemplo, alternar los cruces en zigzag con los cruces en paralelo, o bien, dejar los cordones en medio de la línea de ojales y sacar un poco la lengüeta de la zapatilla.