Besar el cuello y las orejas: trucos infalibles de seducción

Ante ese temido momento de entrarle a alguien a quien se acaba de conocer hay varias estrategias de conquista aunque, sin duda, una de las más efectivas y eróticas es la de besar el cuello y las orejas.

El sexo es todo un universo de gustos, diversidad y diferencias. Eso sí, existe una serie de juegos y actos que son comunes a todas las personas, como puede ser la caricia y el beso. Comúnmente se tiende a besar únicamente los labios o la cara y a olvidar otro tipo de zonas erógenas como puede ser besar el cuello, las orejas, las muñecas o los hombros. Cualquier lugar del cuerpo es bueno para proporcionar placer y sorprender.

Besar el cuello y las orejas de un desconocido

  • Una de las formas más agradables y sutiles de entrarle a una persona con la que se pretende ligar es recurriendo a la estrategia de besar el cuello. Antes de esto conviene acercarse sutilmente, apartarle el pelo del lateral, respirarle lentamente sobre la piel y hablarle muy cerca del oído de forma que la persona se percate de nuestras intenciones y pueda elegir aceptarlo o rechazarlo de una manera poco violenta.
  • Es importante, en estos momentos de la seducción anteriores al beso, prestar mucha atención al lenguaje corporal para captar las señales de gusto o disgusto que la otra persona nos envía. Si se eriza el vello al acercarnos será señal de que la cosa marcha bien y la otra persona se siente cómoda con nosotros. Sin embargo, si la persona se aleja levemente, nos sujeta con la mano o mira de reojo puede significar que no se ha trabajado lo suficiente la confianza como para poder acercarnos más.

Besar el cuello y las orejas de la pareja

  • El sexo es el lenguaje de la pareja. Es un juego, un arte y un mundo de confianza y compenetración, de diversión y estimulación que permite conocerse a uno mismo y a la otra persona de forma pasional e instintiva. Por ello, uno de los juegos eróticos más habituales para realizar en los preliminares es el de recorrer todo el cuerpo del amante con besos y lametones, especialmente deteniéndose en besar el cuello y las orejas.
  • Este juego debe realizarse con mucha calma, despacio y con tiempo. No es muy explícito, por lo que el morbo radica precisamente en insinuar sin llegar a mostrar, en acariciar suavemente sin tocar de forma profunda y en deslizar los labios por todo el cuerpo sin morder o besar continuamente. Se trata, ante todo, de sorprender, por ello conviene que la otra persona tenga los ojos vendados para darle aún más sentido y placer a esta práctica.