Bolsa recoge excrementos de perro: deber de ciudadano

Las mascotas son una gran compañía, pero cuando se las pasee se debe emplear una bolsa recoge excrementos de perro, por civismo.

Los perros son animales que necesitan pasear varias veces al día para mantenerse en forma y saludables, paseo que suele ser aprovechado para defecar. Es por este motivo que se debe emplear una bolsa recoge excrementos de perro, pues es nuestro deber como ciudadanos.

Los excrementos deben retirarse de la via pública por prevención sanitaria
El excremento de perro puede portar bacterias infecciosas o gusanos, huevos y demás parásitos que, si se dejan en la vía pública, pueden contagiar a niños u a otros animales. Incluso aunque se lleve con frecuencia al animal al veterinario, puesto que muchas de estas infecciones no presentan sintomatología hasta estar en estado muy avanzado.

Los excrementos de perros atraen a moscas, cucarachas y otros insectos que pueden traer infecciones, así como a ratas y ratones, que son portadores de enfermedades como la rabia.

Educando a los más pequeños en civismo
Pasear al perro junto a los más pequeños, además de proporcionarnos un rato de diversión y ocio, nos permite enseñar civismo al menor de un modo práctico y sencillo, pues viéndole a usted usar la bolsa recoge excrementos de perro, aprenderá a tomar conciencia de la responsabilidad y del concepto de limpieza e higiene en las vías públicas.

Lleve siempre una bolsa cuándo pasee al perro
Aunque en la mayor parte de los parques y jardines se han colocado papeleras con un hueco del cual se puede tomar una bolsa recoge excrementos de perro para usarla y después arrojarla cerrada al interior de la papelera; es recomendable llevar una bolsa siempre en el bolsillo mientras paseamos al perro. Piense que puede necesitarla si las proporcinadas por el ayuntamiento se hubieran agotado, o si nos apeteciese visitar un parque nuevo, y éste no dispusiera de bolsa recoge excrementos de perro.

Elección de la bolsa idónea
Una bolsa de plástico que no presente roturas y se pueda dar la vuelta sobre sí misma fácilmente es la más adecuada. Poniéndonos la bolsa a modo de manopla, tomamos el excremento y, con la otra mano, damos la vuelta a la bolsa y, una vez finalizado el proceso, la anudamos. Inmediatamente la depositamos en el contenedor de basura orgánica más cercano, o, en su defecto, en una papelera.

Si le da asco tocar el excremento incluso a través del plástico de la bolsa recoge excrementos, puede ayudarse de una pala para arena.