Canciones del verano: de Raffaella Carrá a Las Ketchup

Música y estribillo pegadizos, un baile sencillo y facil de aprender, así son las canciones que han puesto banda sonora a nuestros veranos desde hace algunas décadas.

En 1975 comenzaría la transición española y la apertura del país era ya más que un intento. Pero antes de que los grandes acontecimientos históricos pillaran de improvisto a los españoles, una rubia y desenfadada italiana, Rafaella Carrá, conquistaba las emisoras de radio y las pistas de baile con su Rumore, una de las canciones del verano de tan señalado año.

Georgie Dann, el rey del verano

Los intérpretes españoles como Nino Bravo o Fórmula V, que habían sido los artífices de las canciones que más sonaban en la época estival, se vieron desbancados poco a poco por los ritmos pegadizos que venían de fuera. Ese mismo año de 1975, Georgie Dann lanzaba su Bimbó y se erigía como símbolo indiscutible de las canciones del verano, puesto honorífico que tardaría mucho tiempo en abandonar.

 

 

En 1976, la italiana contraatacaba con "En el amor todo es empezar", a la que seguiría "Fiesta", mientras que en el 78 era Camilo Sexto y su "Vivir así es morir de amor" quien se alzaba con los primeros puestos de ventas. La década de los 80 comenzó con los éxitos del pop español y el baile de "Los Pajaritos", que superó a muchas canciones del verano, manteniéndose durante años como un clásico para cualquier fiesta de postín.

 

De la Lambada al Aserejé

Aunque muchas canciones del verano sonaron con fuerza, habría que esperar hasta 1989 para que un nuevo ritmo colonizase las pistas de baile con verdadero furor. Era la lambada, de Kaoma, que a pesar de su gran éxito no alcanzó las cotas logradas seis años después por Los del Río y su "Macarena".

 

 

Los Centellas, Ricky Martin o Chayanne y su "Salomé" sonaron con intensidad a finales de la década, al igual que King África y su "Bomba". Pero la que realmente se convertiría en otra de las grandes canciones del verano no llegó hasta 2002, de la mano de Las Ketchup y su "Aserejé", cuyo estribillo y coreografía se repitió incansablemente a lo largo de toda la geografía española más allá de la época veraniega.