Caras felices, corazones tristes

Posibles causas del fenómeno de “las caras felices y los corazones tristes“ en nuestro mundo actual, diagnóstico, evolución y superación de esta paradoja.

La paradoja de las caras felices y los corazones tristes, lamentablemente no es un fenómeno tan extraño en los tiempos actuales donde la imagen generalmente está más cultivada que nuestra alma. La realidad es que este esfuerzo por mantener una apariencia feliz cuando verdaderamente sentimos que el mundo se derrumba a nuestro alrededor, tiene generalmente mal pronóstico y deriva frecuentemente en patologías tales como la depresión.

Opinión experta, causas y diagnóstico

  • Podemos encontrar una explicación a este fenómeno de “caras felices, corazones tristes” en la teoría del famoso psico-analista Carl Jung, quien decía a este respecto que las neurosis eran simplemente falsificaciones de nuestra verdadera identidad y se daban en aquellos casos en los que nuestro verdadero ser o "self", por protección o por falta de auto-aceptación, se enmascaraba al punto de llevar un estilo de vida muy distinto a nuestros verdaderos gustos y objetivos.
  • ¿Cuáles son las razones para que esto suceda? ¿Por qué nos adentramos en este laberinto teniendo caminos más soleados y agradables para recorrer? Según la mayoría de opiniones expertas, la respuesta se halla en una baja estima personal, fruto de malas experiencias, mayoritariamente infantiles o como producto de una defectuosa relación con nuestros afectos primarios. Esta falta de amor y aceptación verdaderos, hace que en algún momento rechacemos o reprimamos nuestros propios gustos y sentimientos, generando una brecha entre la vida que tenemos y la que verdaderamente quisiéramos tener, con la consiguiente frustración que esto causa.

 

Evolución y pronóstico

  • El fenómeno de las caras felices y los corazones tristes, ocurriría entonces finalmente, por un exceso de consideración de los intereses y gustos que tienen nuestros seres queridos (los demás), los que antepondríamos a nuestras propias motivaciones vitales, buscando su aceptación. Sin embargo en la realidad de los hechos, ocurre justamente lo contrario, al no sentirnos a gusto con nosotros mismos, acrecentamos la experiencia personal de las caras felices y los corazones tristes, lo que aumenta nuestra sensación de frustración y ansiedad, haciendo que también nuestro entorno nos apruebe y valore menos.