Cómo reforzar el vínculo entre los padres y los hijos

El vínculo entre padres e hijos ayudará a que el desarrollo emocional y psíquico del niño se vaya dando en unas condiciones óptimas de autoestima, de protección y de amor paternal.

Nada más llegar los niños al mundo, la relación más poderosa se establece entre el bebé y su mamá, y también con su papá. El niño debe de sentir desde ese momento que el vínculo entre él y sus padres se va fortaleciendo, y para ello la actitud de los padres frente a él, dando respuestas a sus necesidades será muy importante.

La familia moderna

Las familias modernas son muy diferentes a cómo eran antes, en una sociedad donde los medios audiovisuales y el trabajo no absorbía tanto a sus miembros. En la actualidad, el modelo de familia ha cambiado y tanto la madre como el padre tienen que salir a trabajar para mantener el ritmo de vida que exige la sociedad moderna.

 

Los hijos desde temprana edad son separados demasiado tiempo del lado de sus padres teniendo que pasar muchas horas en guarderías y colegios, y esto no es que sea perjudicial, pero la realidad es que al llegar a casa, los padres cansados prefieren que sus hijos se pongan delante de un televisor o un videojuego, afectando directamente al vínculo entre padres e hijos.

Nuevas costumbres

En estas condiciones, el niño va a requerir la atención de sus padres de otras formas, como con rabietas y berrinches constantes, con malas notas, con la llamada hiperactividad, entre otros comportamientos. Los hijos tienen que sentir la seguridad de ser atendidos tanto física como emocionalmente por sus padres en todo momento para salvaguardar su normal desarrollo.

 

Es fundamental sacar tiempo para estar con los hijos cada día, jugar y compartir con ellos, con juegos educativos y divertidos, aprender a escucharlos, a responder a sus preguntas, no darles nunca la espalda cuando lloren, porque en ese momento están sufriendo y los padres deben mitigar ese sentimiento.

 

Ya desde bebés deben de sentir este vínculo especial recíproco entre los hijos y los padres y esto requiere amor y dedicarles tiempo. Ellos nunca deben percibir que son un problema sino, al contrario, que son la alegría del hogar.