Claves para ser un buen presentador

Sería necio desconocer el poder implícito de las palabras cuando se pretende llegar a ser un buen presentador, aunque también ayuda la forma en cómo se pronuncien y la confianza que generen.

El enfoque sincero y original del presentador entabla un clima agradable de apertura al evento y atrae la atención del público. Si bien se espera escuchar lo importante por parte de los presentados, viene bien esa transición que acalle las voces del auditorio y concentre las miradas. No basta con tener experiencia, cada presentación es diferente y requiere preparación previa.

Condiciones indispensables

No es necesario que un presentador sea erudito, aunque es de esperar que tenga una cultura amplia. De acuerdo al evento, deberá informarse y documentase con frases y datos interesantes. Sin embargo, no abusará de las palabras, las suyas son las preliminares y no un discurso.

 

Debe aprender y pronunciar correctamente nombres y apellidos de personas que presente, resultaría bochornoso ser corregido ante el público. Podrá leer, aunque tendrá suficientemente estudiado lo que dirá como para hacerlo con naturalidad, levantando cada tanto la vista hacia los escuchas.

 

Favorece poseer dotes de maestro ante discípulos con los cuales desplegar la personalidad con convicción. Si en el momento surge entre los participantes algún inconveniente que interrumpe, debe saber salvarlo con decisión y hasta con una pizca de humor.

Buena presencia

Se recomienda que el presentador elija su indumentaria acorde a las circunstancias, para lo cual tendrá que conocer de antemano la formalidad o no del evento. Cuidará desde el arreglo del cabello a los zapatos, para causar excelente impresión desde su imagen.

 

Para ultimar detalles con los organizadores debe presentarse un poco antes del horario de apertura programado. Previo a desempeñar su rol tendrá una idea clara del lugar que ocupará y de la magnitud del auditorio; tomar contacto con el clima de la reunión le aportará seguridad.

 

En ocasiones el presentador deberá mostrarse emotivo, aunque sin caer en sentimentalismos exagerados. Tampoco debe pronunciar frases hechas, que no agregan nada. Y debe considerar la reacción del público: si intuye muestras de incomodidad o desatención, más vale que ceda la palabra.