Cocina de la abuela: cómo hacer gachas manchegas

Las gachas manchegas son fáciles de preparar, rápidas y económicas. Resultan deliciosas si se acompañan de un buen vino.

Las gachas manchegas tienen su origen, como su propio nombre indica, en La Mancha, aunque en otras regiones de España se pueden encontrar muchas variantes. Lo que las distingue es el tipo de harina utilizado, que en la Mancha es la harina de almorta, una semilla de una planta que se encuentra fácilmente en muchos pueblos manchegos y los granos de alcaravea, que es una planta aromática utilizada como condimento o especia.

Receta de las gachas manchegas

Para elaborar nuestras gachas manchegas dispondremos de 250 gramos de cerdo (preferiblemente papada), 5 cucharadas soperas de harina de almortas, cuatro dientes de ajo, una cucharada de pimentón (dulce o picante al gusto), una cuchara de aceite de oliva, unos granos de alcaravea, sal y pimienta al gusto, y unos 100 gramos de pan.

 

Comenzaremos friendo el aceite con los ajos cortados en láminas en una sartén hasta que estén dorados. Los retiraremos y en el mismo aceite freiremos el cerdo cortado en trozos pequeños junto con el pan también cortado en dados pequeños. Una vez tengamos el pan y el cerdo frito lo retiraremos y, de nuevo en el mismo aceite, añadiremos la harina de almortas, el pimentón, la sal, la pimienta, los granos de alcaravea y un poco de agua hasta que hierva de manera que obtengamos un puré espeso. Lo serviremos en una fuente añadiendo por encima los trozos de pan y el cerdo.

Variantes y curiosidades

Existen algunas variantes de las gachas manchegas. Por ejemplo, en Cuenca se acompañan con setas, patatas o hígado de cerdo. También puede acompañarse de guindillas o pepinillos en vinagre. En la Comunidad Valenciana las gachas se elaboran con harina de trigo o de maíz acompañadas de bacalao, tomate o caracoles.

 

En Andalucía suelen cocinarse con harina de trigo elaborando muchos tipos distintos, como las dulces, las “colorás”, las malagueñas, de migas, las alpujarreñas, o las serranas, por ejemplo. Un dato curioso es que también se elaboran en Rusia, debido a que allí se pueden encontrar sus ingredientes y, al ser un plato muy económico, resulta bastante asequible.