Comer barato pero sano: trucos para estudiantes

Comer sano y equilibrado no tiene porqué ser caro. La prioridad de los estudiantes es comer barato y a menudo se olvidan que pueden llevar un estilo de vida saludable por muy poco dinero

Las estrategias de marketing nos hacen creer que los alimentos sanos y equilibrados son más caros pero, para comer barato no hace falta dejarse un dineral en alimentos nuevos que han salido al mercado prometiéndonos que son mejores que los que conocemos hasta ahora.

Alimentos indispensables
En ningún piso de estudiantes deben faltar alimentos básicos como las patatas, los huevos, el arroz, las legumbres, la lechuga, los tomates, y la leche. Éstos son fáciles de cocinar y básicos para comer barato y sano a la vez. Además, son alimentos prioritarios de la pirámide nutricional y necesarios para rendir en nuestros estudios al cien por cien.

Los productos precocinados son más rápidos y fáciles de cocinar pero resultan más caros y aportan muchas grasas a nuestra dieta. Si comparamos el precio de uno de ellos con lo que nos costaría elaborarlo de manera tradicional, nos daremos cuenta que sale mucho más económico si lo hacemos nosotros mismos. Además, cocinar nuestros propios platos nos ayudará a desconectar durante un rato de los estudios. Normalmente, para comer barato no tenemos que gastar sumas grandes de dinero.

Cuando cocinemos estos alimentos, podemos congelarlos para consumirlos poco a poco, por lo cual ahorraremos tiempo y dinero. Es recomendable comprar fruta de temporada en los mercados tradicionales, ya que éstas son más baratas que las de invernadero. Además, si compramos en grandes cantidades, podemos comer de manera más asequible sin darnos cuenta. Por ejemplo, si compramos galletas para desayunar, podemos adquirir un paquete grande, ya que es más económico que si compramos cajas pequeñas. Además, si consumimos marcas blancas que normalmente venden en los supermercados, podemos ahorrar mucho dinero.

Una receta fácil y sencilla: spaghetti aglio e olio
Una receta que nos permite comer barato y de forma equilibrada a la vez es la de spaghetti aglio e olio. Sólo tendremos que utilizar spaghetti, ajo, laurel, guindillas, aceite de oliva y sal. Para su elaboración, primero debemos aromatizar los ajos con el aceite de oliva y la guindilla en una sartén. Sabremos que están listos cuando los ajos estén doraditos.

Para la pasta, pondremos a cocer en una olla agua, sal y una hoja de laurel. Cuando esté hirviendo, añadimos los spaghetti hasta que estén cocidos. Cuando los escurramos no debemos olvidarnos de bañarlos en agua fría. Por último, mezclamos los ajos aromatizados y los spaghetti y ya tendremos un plato exquisito. Si lo deseamos, podemos agregar unas gambas peladas. Con esto aportaríamos a nuestro plato el toque de proteína que nuestra receta necesita.