Cómo ahorrar sorteando los períodos inflacionistas

Adquirir bienes no perecederos y fáciles de revender es una de las opciones para preservar el patrimonio y evitar que el dinero se evapore durante períodos inflacionistas

Una de las peores pesadillas para cualquier ahorrador son los períodos inflacionistas crónicos, en los que el dinero pierde valor aceleradamente. No obstante, existen mecanismos para protegerse de forma efectiva de esta endemia financiera e incluso incrementar el patrimonio.

Qué son los períodos inflacionistas

La inflación, esto es, el aumento constante de los precios de los productos y servicios, se ha convertido en una característica propia de cualquier economía moderna, originada, en el mejor de los casos, por el simple crecimiento que impulsa la demanda y, en consecuencia, presiona sobre los citados precios hacia el alza.

 

No obstante, existen épocas, que pueden durar meses o años, en los que esos incrementos son descontrolados, y es lo que normalmente se conoce como períodos inflacionistas. Después de la primera guerra mundial, por ejemplo, Alemania sufrió un proceso de hiperinflación en el que una simple hogaza de pan llegó a costar varios trillones de marcos.

 

Estas crisis extremas se producen cuando hay un desequilibrio exagerado en la balanza de pagos, o el Estado decide emitir dinero sin respaldo en divisas, o en situaciones de pánico financiero agravadas por la escasez de ciertos bienes y servicios. Al aumentar la demanda, es comprensible que suba también el coste de las cosas.

¿Es posible ahorrar en los períodos inflacionistas?

Si el aumento de los precios se descontrola, pareciera contraproducente ahorrar, pues el valor del dinero en el tiempo sencillamente se evapora. Con una inflación del 100%, por ejemplo, si se ahorran 20 euros hoy al final del año sólo se prodrían comprar bienes que anteriormene costaban 10 euros.

 

En casos de períodos inflacionistas no muy pronunciados, solo es recomendable ahorrar en efectivo en cuentas a plazos cortos que ofrezcan tasas de interés superiores a la inflación, o en divisas de países que no estén afrontando esa situación, pues en este caso la tasa de cambio normalmente se ajusta en base al aumento de precios.

 

La mejor opción en períodos inflacionistas es ahorrar comprando bienes, preferiblemente aquellos que no pierden su valor con el uso, como el oro y las joyas, por citar un ejemplo. Si bien los inmuebles eran considerados una buena inversión, en el caso de una recesión pueden ser difíciles de liquidar, por lo que han dejado de ser recomendables.