Cómo animar a los jóvenes a pasar tiempo con los abuelos

Durante la adolescencia los jóvenes pueden distanciarse de sus mayores, pero es importante que recuperen la relación tan especial que sólo existe entre nietos y abuelos.

Los abuelos son tradicionalmente los garantes de la cohesión familiar y de la sabiduría basada en la experiencia. Existen lazos emotivos muy especiales entre los ancianos y los nietos, sobre todo cuando estos son aun pequeños. Sin embargo, con el tiempo y la llegada de la adolescencia muchos se distancian. La relación entre nietos y abuelos es fundamental, un enriquecimiento recíproco necesario para los dos.

Compartir aficiones

  • Aunque parezca lo contrario, nietos y abuelos pueden y deben compartir momentos de ocio y tiempo libre sin ser ninguno de los dos una carga para el otro. Realizando actividades divertidas tanto para los ancianos como para los jóvenes se estrechan lazos de confianza y complicidad. El ajedrez, las damas o los juegos de cartas son ocupaciones lúdicas entretenidas para todas las edades. A través de estos juegos los jóvenes descubren en los mayores unos compañeros de juegos, confidentes en la diversión y en la competición intelectual.
  • Otra forma de animar a los jóvenes a pasar más tiempo con los abuelos es realizar excursiones tranquilas, aptas para los más mayores, como pasar un día en el campo o pasear por el parque. Una buena alternativa para estrechar lazos es ir al cine o al teatro, incluso a un museo, donde los mayores pueden explicar a los adolescentes sus conocimientos sobre diversos temas basados en la experiencia, acrecentando la admiración mutua y compartiendo saberes basados en la escuela o en la experiencia.

Compartir tareas

  • Otra forma de acercar a los nietos a sus abuelos es que estos últimos les ayuden en las tareas del colegio. Muchos ancianos ayudan a lo niños tras el horario escolar, ya que hoy en día es normal que tanto el padre como la madre trabajen y lleguen tarde a casa. Este tipo de actividades centradas en el estudio alimentan el compañerismo entre ancianos y jóvenes, estimulan el compañerismo y la complicidad al ayudarse mutuamente.
  • Asimismo, es positivo que los nietos ayuden a sus abuelos a los quehaceres diarios, ya sea comprar el pan, el periódico, hacer la compra o simplemente hacerles compañía en momentos de soledad. Los ancianos y los jóvenes a través de estos momentos suelen desarrollar un sentimiento de amistad, de ayuda mutua y de comprensión, ya que solo conociendo la vida diaria del otro puede llegarse a un entendimiento y un respeto profundo.