Cómo aplicar una base de maquillaje que no se note

La base de maquillaje puede convertirse en nuestra mayor aliada cuando sabemos cómo aplicarla de forma correcta y qué tonos y texturas son los más adecuados para cada caso.

La base de maquillaje ayuda a disimilar imperfecciones y da a nuestro rostro un toque de color. Pero para conseguir sacarle el máximo partido es importante elegir la que más nos conviene teniendo en cuenta el tipo de piel y el look que queremos lucir en cada ocasión.

Tipos de base de maquillaje y preparación del rostro

Hoy en día existen en el mercado muchos tipos de bases de maquillaje, pero se dividen principalmente en ligeras o de alta cobertura. Para un efecto natural o de día suelen elegirse las primeras, ya que tienen una textura similar a la de cualquier crema y son fáciles de aplicar.

 

Si optamos por un look de noche podemos utilizar una base de alta cobertura, ya que el maquillaje en general suele ser más intenso. Pero en ambos casos es primordial que el tono de la base sea lo más parecido al de nuestra piel para evitar el antiestético “efecto máscara”.

 

El rostro debe estar limpio e hidratado antes de aplicar la base de maquillaje. Para ello lo limpiaremos y aplicaremos nuestra hidratante diaria dejando pasar un par de minutos antes de extender la base. También es recomendable usar una crema exfoliante al menos una vez a la semana para eliminar los posibles restos de suciedad.

Aplicación de la base

Existen dos maneras de aplicar la base de maquillaje, directamente con los dedos o bien con una esponja húmeda. Debemos tener en cuenta que al aplicar nuestra base con los dedos el efecto no será tan natural, así que es recomendable el uso de las esponjas para maquillaje que podemos encontrar en cualquier establecimiento.

 

Primero aplicaremos una pequeña cantidad de base de maquillaje en la esponja y la repartiremos con pequeños toques por el rostro formando una cruz. A continuación, extenderemos a ambos lados y hacia abajo, incluyendo cuello y orejas. Si deseamos una mayor cobertura, podemos aplicar una segunda capa pasados unos minutos.

 

Por último y para conseguir que nuestra base de maquillaje se mantenga perfecta durante todo el día, un sencillo truco es rociar el rostro con agua fría después de aplicarla. Una vez el agua se ha secado, una fina capa de polvos traslúcidos eliminará los brillos y nos dará un aspecto fresco y natural.