Cómo aprender a escribir microrrelatos

Los microrrelatos deben reunir en unos breves versos o frases la esencia de una historia que logre atrapar al lector y que sepa insinuar el desenlace.

El arte de escribir microrrelatos empieza su andadura en la Edad Media y, si bien el género en sí mismo ha cambiado bastante, la característica esencial del mismo, la brevedad, continúa siendo norma y principio de este tipo de narración que tanto difiere del resto y que se relaciona, a menudo, con las fábulas y las parábolas así como con el misterio y la intriga.

Lo bueno si es breve, dos veces bueno

Para aprender a escribir microrrelatos no basta con crear dos o tres frases y publicarlas. Su brevedad fuerza a que se adquiera una capacidad excepcional de síntesis y resumen para quién quiera ser un experto en este género, teniendo que crear, previamente, un esbozo de la historia para después desechar los elementos accesorios y dejar lo puramente descriptivo y revelador.

 

 

Un recurso muy utilizado por los escritores de microrrelatos consiste en dar la clave mediante un título que revele parte del contenido. Así pues, la descripción previa de la situación, la presentación de los personajes principales o el establecimiento de la acción principal en el encabezado, darán pistas a los lectores sobre todo lo que van a leer a continuación.

 

La omisión y la imaginación

En una obra de esta naturaleza se debe hacer lo posible no sólo para que lo dicho sea única y exlusivamente lo importante sino que se ha de jugar con todo lo omitido. La capacidad de inspirar en el lector hechos que no son contados manifiestamente es uno de los trucos que se enseñan en cualquier taller educativo o curso de microrrelatos. Por ello, más que decir, se debe insinuar.

 

 

La temática de estos es muy variada por lo que el autor tendrá un amplio margen de acción. Se puede escribir, igualmente, una obra de este tipo recurriendo a la formación de refranes, la filosofía, el cuento clásico, el drama o la intriga creando una historia única que se resuelva de un modo impredecible ya que si algo es distintivo de los microrrelatos es que estos deben dejar que el lector complete el puzzle libremente.