Cómo aprender a relajarse en cinco minutos

La tendencia a padecer enfermedades de la mente y que estas se somaticen afectando también a la salud física pueden ser evitadas con solo aprender a relajarse.

Todas las personas, de un modo u otro, buscan la paz interior. De hecho, algunas personas son capaces de dejar la mente en blanco en cuestión de segundos. Otras no lo consiguen ya que aprender a relajarse es una aptitud que se debe ir entrenando partiendo de la base de que cuando el pensamiento puede mantenerse en silencio es cuando se es capaz de que todo se calme.

La importancia de la respiración y la postura

Los intelectuales de todos los tiempos asumieron que aprender a relajarse debía acompañarse de un ritual en el que se equilibrase la mente con las funciones corporales. Para la respiración se inspirará por la nariz profundamente dejando el aire dentro del organismo durante unos segundos después de lo cual se expulsará suavemente hasta que los pulmones se sientan vacíos.

 

No hay que ser seguidor del hinduismo para tener en consideración que colocarse en una posición adecuada repercutirá positivamente en el ejercicio de respiración. Una propuesta sencilla es postrarse en el sueño hacia arriba dejando las extremidades superiorres ligeramente separadas del resto del cuerpo. Si no se tiene esta posibilidad bastará con aflojar los músculos.

La visualización del cuerpo

Tras cinco repeticiones de respiración profunda para aprender a relajarse se debe tener en cuenta que es muy importante buscar en la mente aquella imagen que produce una sensación de calidez y serenidad. Esta puede ser la impresión que se siente al ser mecido por las olas o cualquier otra experiencia o recuerdo que le resulte gratificante a quien busque la tranquilidad.

 

El ejercicio de visualizar una situación o sensación ya vivida forma parte de la meditación en religiones transcendentales como la budista. Teniendo en cuenta que hay mujeres y hombres que se dedican unicamente a esa labor, no se debe menospreciar. Sin embargo, una vez hallada la imagen adecuada, se podrá recurrir a ella simplemente con abstraerse unos instantes.

 

En el caso de que no se consiga la visualiación de tales situaciones, aprender a relajarse se puede hacer concentrándose en lo tangible, en el cuerpo. Primero, fijándose en destensar los músculos de los dedos de las manos, más tarde haciendo lo propio con los brazos y antebrazos, después continuando con las piernas y terminando por liberar el cuello y la cabeza.