Cómo bañar a un ave sin dañar su plumaje

En estado salvaje disponen de las aguas naturales para asearse, pero en cautividad no queda más remedio que bañar a un ave para ayudarles a mantener su higiene.

Las aves criadas en cautividad presentan grasa y sequedad en su plumaje si no se toma el hábito regular de bañar a un ave de forma periódica; pero para bañar a un ave no se necesita jabón ya que esto puede perjudicar seriamente al pH natural de estos animales. Elegir un lugar aclimatado, preferiblemente en la mañana, y sirviéndonos de un un recipiente con agua tibia y una toalla suave, son algunas de las claves.

Condiciones del lavado

  • El mejor horario para bañar a un ave es por la mañana, pues así se dispone de todo el día para el secado del plumaje, y cuándo caiga la noche el pájaro estará completamente seco. Se debe elegir un lugar dónde no haya corrientes de aire y que esté climatizado, por lo que no es adecuado bañar a un ave al aire libre. La temperatura ambiental para bañar a un ave ha de estar comprendida entre 20 y 25ºC , y el agua ha de estar templada.
  • Se toma un recipiente dónde quepa el ave holgadamente, y cuya profundidad sea la mitad de la altura del pájaro, se llena sin rebosar con agua templada, introduciéndose en la jaula dónde está el animal, la cual ha de tener tamaño suficiente como para permitir que aletee y se sacuda sin dificultad.
  • Retirándose del lugar, el ave entrará al recipiente, y se remojará en el, pues el baño es algo agradable para los pájaros. Media hora suele ser suficiente para que se haya limpiado completamente, si la periodicidad del baño es semanal, pero si se dejó sin bañar a un ave más de una semana, es conveniente dejarle durante una hora.

Secado del plumaje

  • Tras terminar de bañar a un ave, se le envuelve, para secarlo, usando para ello una toalla limpia, seca y suave, dejando sin cubrir los ojos y el pico. Lo más conveniente es tener una pequeña toalla exclusiva para la limpieza semanal del pájaro, la cual se puede guardar limpia y seca junto con las cajas de alpiste.
  • Mientras el pájaro se encuentra secándose envuelto en su toalla, es aconsejable aprovechar para limpiar la jaula en profundidad, con el objetivo de eliminar cualquier fuente de bacterias u hongos que podrían causar enfermedad al animal u a otros miembros de la casa.
  • No es conveniente frotar las plumas con la toalla, si no solamente envolverle y mantenerle así mientras se limpia la jaula, para eliminar gran parte de la humedad. El resto se la elimina el propio ave con el pico, en la jaula, la cual deberá permanecer en la zona aclimatada hasta por la noche.