Cómo calmar un fuerte dolor de costillas

A pesar de que el dolor de costillas est6á asociado a distintos malestares de la caja torácica, es sencillo de calmar con reposo y evitando el levantamiento de objetos pesados o la realización de ejercicio extenuante.

Las costillas, al igual que ocurre con el armazón que cubre el órgano del corazón y los pulmones, quedan vulnerables ante los padecimientos de dichos órganos, de tal manera que, un fuerte dolor de costillas que se extiende a toda la caja torácica pueda causar alarma. Sin embargo, el dolor de costillas es sencillo de calmar una vez que se descartan esas afecciones.

Anatomía de la caja torácica
La caja torácica es el esqueleto que cubre a los órganos internos desde el cuello hasta el diafragma y está compuesta por las costillas y el esternón, donde su función básica es de proteger al corazón y los pulmones, rodeada de masa muscular y vasos sanguíneos.

 

Es común relacionar un dolor de costillas, pecho y espalda, a algún malestar de corazón o de pulmones, dada la cercanía o el vínculo con dichos órganos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, solo se trata de problemas en costillas o contracturas musculares que, con reposo, fomentos de agua caliente y un buen vendaje se puede arreglar.

Causas y tratamiento del dolor
Las causas del dolor de costillas pueden ser muchas, desde un reflejo por lesiones graves de los órganos en resguardo, hasta una simple contractura muscular. Existe un padecimiento común asociado al dolor de costilla llamado costocondritis o condritis esternocostal.

 

El padecimiento se caracteriza por la inflamación de las articulaciones que ligan al esternón con las costillas y provoca un aumento del tamaño de la unión, así como, sensibilidad al tacto, al movimiento del tórax y al respirar. Es importante destacar que antes de un tratamiento se debe dar por descartada la posibilidad de algún problema cardíaco o pulmonar.

 

No existe una causa aparente del padecimiento, sin embargo, es una inflamación benigna que evoluciona perfectamente al tratamiento en semanas o meses. El dolor es agudo, localizado, gradual y repentino. Se manifiesta al toser, estornudar, con movimientos bruscos e incluso, en estados de tensión emocional.

 

El diagnóstico para el dolor de costillas relacionado a la costocondrítis es sencillo, basta con una historia clínica y exploración del paciente, para el cual se sugiere, reposo relativo, uso de antinflamatorios por una o dos semanas, fomentos de agua caliente en la zona localizada y un vendaje adecuado en la zona del tórax.

 

Eso será suficiente para aliviar el dolor de costillas además de evitar exponerse a cambios bruscos de temperatura, cargar cosas pesadas y el ejercicio extenuante. A pesar de no haber causas aparentes para este padecimiento, algunos médicos atribuyen el dolor de costillas al resfriado común, sobrecarga de trabajo, malas posturas e incluso, a un estado de estrés.