Cómo compaginar estudios y trabajo

Aprenda qué se debe hacer para poder compaginar estudios y trabajo de una forma exitosa y no morir en el intento

En la ajetreada sociedad actual dónde el tiempo apremia y las oportunidades escasean, la gente opta cada vez más por compaginar estudios y trabajo, permitiendo de esta manera formarse en unos estudios y recibir al mismo tiempo unos ingresos para la subsistencia. Este ritmo laboral y estudiantil simultaneado no es sencillo y, si no se siguen algunas pautas, acaba mermando al individuo y a los que le rodean.

Motivaciones y objetivos
El hecho de compaginar estudios y trabajo puede llevarse a cabo por múltiples razones, la mayoría de las cuales tienen que ver con no querer renunciar a una formación determinada, pero a la vez querer ganar un sueldo mínimo para poder vivir o bien para pagarse los estudios en cuestión. Cada vez más personas optan por esta práctica ya que en muchos casos es la única opción para poder seguir estudiando.

Cómo compaginar estudios y trabajo
Primeramente se debe estar especialmente concientizado de lo difícil que será durante un período de tiempo compaginar estudios y trabajo. Una vez decididos a ello, se deberá comunicar al tutor estudiantil y al jefe o responsable de su actividad laboral, por ser partes directamente implicadas en la decisión. Hay que tener en cuenta que algún día se puede faltar a clase por culpa de las tareas laborales o faltar al trabajo por exámenes o demás quehaceres estudiantiles.

Con una aceptación y entendimiento por todas las partes, se deberán, en la medida de lo posible, ajustar unos horarios que beneficien o perjudiquen por igual el entorno estudiantil y laboral. Una vez realizado esto, podremos compaginar estudios y trabajo sin problema alguno. Lo más importante durante este período es el diálogo constante entre ambas partes. En el trabajo deben entender que usted tiene exámenes, y su tutor debe comprender que usted está trabajando. Si ambas partes están contentas, el individuo sale ganando.

Será interesante buscar medias jornadas o jornadas de 40 horas semanales para no saturar todo el tiempo en el ámbito laboral y permitir el estudio. Deben marcarse unos horarios y seguirlos rigurosamente, dejando un tiempo de descanso o para dormir: las neuronas también deben descansar. Una persona mal dormida no rinde ni en el trabajo ni en los estudios.

Finalmente, si se opta por llevar este hábito de vida, debe concientizarse que compaginar estudios y trabajo no es sencillo y que requerirá mucha fuerza de voluntad y notables esfuerzos de concentración y organización. Sin esfuerzo no hay recompensa.