Cómo comunicarse con una persona con demencia senil

Con grandes dosis de paciencia, cariño y comprensión se puede conseguir mejorar sensiblemente la calidad de vida de las personas con demencia senil.

La demencia senil es una enfermedad que afecta a cerca del cincuenta por ciento de las personas de más de 85 años de edad. Como enfermedad que afecta a un alto porcentaje de la población de tercera edad de los países occidentales, su tratamiento se ha convertido en una prioridad para varias disciplinas científicas y sociales que tratan de normalizar la vida de estas personas y de dar claves a sus cuidadores.

El valor del tacto y el humor

Los ancianos aquejados por la demencia senil olvidan hechos cotidianos, sienten apatía e inseguridad frente a todo lo que ven y lo que oyen debido a su débil cerebro que no siempre les sabe responder. Es vital para ellos la realización de actividades en las que entre en juego el tacto, relacionando unas partes del cuerpo con sus acepciones y, de manera informal, con abrazos.

 

 

También juega un papel muy importante la desdramatización de las situaciones. Ellos se darán cuenta, en muchos casos, de que están diciendo cosas sin sentido o que se han olvidado de como se ata un cordón. Ya que las situaciones de este tipo producen vergüenza lo mejor es bromear con la persona a modo de comparación con los errores propios.

 

Las relaciones sociales y los ejercicios de memoria

Un entorno desprovisto de más relaciones sociales que las del anciano y el cuidador pueden terminar por ocasionar graves taras psicológicas para ambos por lo que rodearse de familiares y amigos y proponerles a estos que vayan de visita, son pilares fundamentales para el tratamiento de la demencia senil.

 

 

El cerebro es un músculo que se debe ejercitar y, más aún, en los casos en los cuales ha perdido parte de su potencia. Realizar ejercicios nemotécnicos adaptados al nivel de demencia senil de cada usuario no sólo será un modo de que la persona afectada se divierta sino que también fortalecerá su mente.

 

 

Pautas adiciones en el tratamiento de la demencia

Además de crear un entorno seguro en el que exista una rutina diaria a la que el anciano pueda aferrarse, se ha de tener en cuenta que la persona mayor debe realizar ejercicio y una dieta saludable y en último lugar se le tiene que dar un espacio vital en el que los elementos no puedan producirle ningún daño junto con el apoyo de cuidadores profesionales.