Cómo conseguir ser más eficiente en el trabajo

Ser eficiente se puede entrenar si se aprende a ser organizado y a evitar las distracciones que quitan tiempo y repercuten negativamente en la imagen profesional.

En la actualidad, ser eficiente es un imperativo para mantener cualquier puesto de trabajo debido a la avalancha de desempleados que pueblan las oficinas del INEM. Si se quiere mantener el puesto de trabajo y, además, sentirse más seguro, cómodo y atento a lo que ocurre en la vida laboral, se tendrá que comenzar a plantear la eficiencia como la llave para conseguir el éxito en el trabajo.

Restricción de las distracciones y de las relaciones sociales

Las horas de ocupación laboral deben ser para trabajar, exceptuando los descansos establecidos por la ley. Sin embargo, hay un sinfín de trabajadores que abusan de medios disponibles como Internet pasando horas y horas redactando correos personales u ojeando redes sociales y periódicos. Para ser más eficiente se deben restringir todas estas diversiones para los momentos de ocio.

 

Asimismo, aunque las relaciones humanas entre los trabajadores sean imprescindibles, se deben limitar dentro del puesto de trabajo ya que, además de resultar muy negativas en la evaluación de los jefes, conllevan una disminución en la productividad que puede ocasionar sanciones y, en casos muy acusados, un despido procedente.

Un orden personalizado y la planificación adecuada

Cuando se advierte de la importancia de la organización para ser eficiente, no se bromea. Establecer orden en el puesto de trabajo no sólo mejorará el humor sino que, además, ahorrará tiempo a largo plazo. Por tanto, si se es de las personas que tienden a ser desorganizadas se ha de ordenar todo de modo que luego resulte sencillo encontrarlo como, por ejemplo, mediante un inventario en el que aparezcan todos los documentos y su situación.

 

Ser eficiente consiste, deifnitivamente, en saber planificar el tiempo. La gestión del mismo es indispensable para resolver las situaciones laborales y cotidianas. Por ello, resulta imprescindible el establecimiento de un plan de actuación, ya sea mediante un calendario, una agenda o cualquier otro recurso que consiga que se tengan en cuenta todas las tareas a realizar y se prioricen e implementen en función del grado de importancia.