Cómo contrastar la información

El poder de la información en el siglo actual ha de regularse mediante la documentación adecuada que se obtiene de contrastar varias fuentes y bibliografías.

La veracidad en cuanto a declaraciones y estudios forma parte del código deontólogico de la mayoría de escuelas profesionales aunque, especialmente, de aquellas que se ocupan de informar al ciudadano u ofrecer una nueva solución a un problema. Así pues, contrastar los datos resultará imprescindible para, por un lado, asegurarse de que se cumple la normativa vigente y, por otro, para saber si se está siendo franco y consecuente.

Las fuentes y la bibliografía

Aunque actualmente se observe en los medios de comunicación como se hace uso de especulaciones sin contrastar tales supuestos, lo cierto es que las fuentes son la base de toda investigación que quiera denominarse científica. Esto debe basarse en datos objetivos independientemente de la opinión personal y han de estar avalados por otras teorías o experimentos que lo hayan demostrado previamente.

 

El trabajo del investigador o informador no sólo consiste en dar una noticia que satisfaga al público sino que debe haber obtenido el conocimiento suficiente sobre dicho tema antes de lanzarse a proponer una nueva hipótesis o de redactar una conclusión. Así pues, se requerirá de una lectura intensiva y aprendizaje del objeto de investigación con el fin de no caer en la mediocridad informativa.

La profesionalidad y el compromiso informativo

El modo más sencillo de contrastar información es una combinación de las anteriores acciones junto con una tercera que suele ser la que falla en la mayor parte de los casos. Esta consiste en hacer la evaluación, una vez creada la investigación, que sea presentada ante diferentes profesionales para una imparcialidad mayor y que, posteriormente, se haga uso de los recursos de Internet.

 

Dentro de la normativa de los estudios de periodismo la FAPE deja claro que es motivo de fraude la falsificación o alteración de informaciones veraces tanto si es en beneficio propio o de ajenos. Asimismo, se ha de contrastar la información y, en el caso de que esta sea insuficiente, falsa o plagiada se tendrá que cambiar obligatoriamente.