Cómo convertirse en árbitro profesional

Otra manera de acercarse al ambiente del fútbol o de sentirse parte es estudiar para ser árbitro profesional, un oficio que además resulta ser bien remunerado.

La carrera de árbitro profesional lleva consigo muchas condiciones que deben reunir los aspirantes antes de comenzar, pero por otro lado permite trabajar en un buen ambiente. Las características de la profesión resultan exigentes, pero pueden cumplirse en su totalidad por cualquier persona que se lo proponga.

Carrera

Los lugares donde se estudia para ser árbitro profesional varían según el país, pero habitualmente poseen nombres similares a "Escuela Nacional de Árbitros de Fútbol" (España) o "Asociación Argentina de Árbitros" (Argentina). Es dentro de las mismas agrupaciones en donde se debe consultar sobre cuáles son los requerimientos en cada país.

 

Habitualmente, la edad mínima para postularse es de 17 años. Los menores de esa edad deberán conformarse con seguir de cerca las actividades y continuar esperando. En Argentina, el curso dura dos años con un curso lectivo similar al de cualquier escuela normal, de nueve a diez meses.

 

El que se postule para ser árbitro profesional debe haber aprobado como mínimo sus estudios primarios (dependiendo el país es posible que también soliciten estudios secundarios completos) y debe presentar un cierto grado de aptitud física para la práctica deportiva respondiendo a determinadas exigencias.

 

Habitualmente los aspirantes a convertirse en árbitro profesional no deben poseer enfermedades irreversibles, alteración en la percepción de los colores, menor capacidad auditiva que la media normal o menor capacidad visual. Se debe aclarar que todos estos puntos, lejos de ser antojadizos, son imprescindibles para la buena práctica del referato.

Ingreso y ascensos

En la mayoría de los países los árbitros que recién egresan de las escuelas comienzan dirigiendo partidos en las categorías más bajas de su país, que habitualmente son regionales o hasta incluso barriales. Esto significa que se podrá acceder al trabajo, pero se tendrá que ir de a poco y comenzando desde abajo.

 

En la medida que al árbitro profesional comience a destacarse, podrá ir ascendiendo de categorías e ir dirigiendo otros partidos de otras divisionales, lo que le irá generando mejores ingresos. Esto tendrá que ver directamente con la categoría en la que se encuentra dirigiendo y además con la cantidad de partidos que le asignen.