Cómo crear una cooperativa de consumo

Un pequeño grupo de consumidores responsables pueden crear una cooperativa de consumo económica y rentable, organizando los pedidos y la posterior distribución entre los asociados.

Frente al mercado de frutas y hortalizas a gran escala muchos optan por organizarse, realizar compras conjuntas y crear una cooperativa de consumo. De este modo se consiguen productos más frescos y naturales, eliminando la figura del intermediario y contactando directamente con los agricultores y productores, consiguiendo así precios muy económicos, aportando de paso ayuda a la economía local.

Primeros pasos y organización

  • El primer paso para crear una cooperativa es organizar un grupo de personas interesadas en cambiar su forma de consumir, no hace falta que sea un grupo muy numeroso, pero si lo suficiente para que se puedan realizar pedidos conjuntos.
  • No es tampoco necesario legalizar la cooperativa desde un primer momento, sino que es el resultado natural de un proceso de aprendizaje y seriedad. Cuando el grupo de consumidores es estable y ha adquirido una dinámica de compras considerable, entonces es el momento de legalizar la cooperativa, aunque no es obligatorio.
  • A la hora de crear una cooperativa es importante encontrar proveedores de productos frescos, frutas, hortalizas e incluso productos elaborados. Estos proveedores se pueden encontrar haciendo una búsqueda en Internet o preguntando en el Ministerio de Agricultura y Pesca. Sin embargo la forma más segura de buscarlos es contactar con otras cooperativas de consumo ya existentes para que compartan sus contactos y su experiencia también.

Compra conjunta

  • La parte más importante a la hora de crear una cooperativa es la de gestionar las compras conjuntas y organizar la distribución. Algunas cooperativas de consumo se reparten equitativamente las responsabilidades de las compras, de la distribución y del contacto con los agricultores.
  • Otras deciden abrir una tienda al público donde los asociados trabajan como liberados distribuyendo las frutas compradas directamente al agricultor. Cualquier forma es válida ya que la ley no exige la legalización de este tipo de organizaciones ni mucho menos su método de distribución, aunque obviamente deben respetar siempre la normativa legal comercial y sanitaria vigente.
  • Las cooperativas de consumo funcionan en base a un sistema de repartición semanal, también llamado sistema de cestas. Los asociados pueden organizar este método de dos formas distintas: con una cuota fija semanal o realizando compras concretas y variables según sus necesidades.
  • Las compras suelen ser de productos de temporada y a petición de los asociados. Este tipo de cooperativas se suele organizar en comisiones de trabajo y asambleas, tomando conjuntamente las decisiones. Es otra forma de consumir, de relacionarse con los productores y también con otros ciudadanos.