Cómo dinamizar las reuniones familiares para los adolescentes

Las reuniones familiares suelen ser un quebradero de cabeza para los padres con hijos adolescentes aunque puede haber solución siguiendo algunos consejos.

En esta época donde se vive con un constante estrés y las reuniones familiares son cada vez más escasas, todavía queda la esperanza de poder reunirse todos, aunque entre los miembros de una familiar se cuente con los más que normales adolescentes que suelen ser reacios a este tipo de eventos.

Ideas para que los adolescentes se diviertan en las reuniones familiares

Si se tiene la posibilidad de hacerlo, lo perfecto para reunir a toda la familia cuando hay adolescentes de por medio, es hacerlo en un lugar neutro donde las actividades que no se realizan a menudo sean las protagonistas.

 

Marcharse un fin de semana con toda la familia a celebrar un cumpleaños, un aniversario o cualquier otra fiesta a un lugar donde no se haya estado antes puede resultar una buena idea para celebrar reuniones familiares sin necesidad de buscar un sitio demasiado alejado ni demasiado caro.

 

Las casas rurales es una opción estupenda, ya que aparte de permitir que toda la familia esté unida durante un par de días, consiguen que los invitados más jóvenes puedan divertirse haciendo cosas que no pueden realizar a diario con sus amigos, como montar a caballo, jugar al paintball con los parientes, practicar el tiro al arco o incluso montar en quads.

Tácticas para hacer sentir cómodo a un adolescente en reuniones familiares

Una barbacoa donde ellos sean los cocineros, bajo la disimulada supervisión de un adulto, conseguirán que se sientan completamente involucrados en estas reuniones familiares a la que seguramente no habrían querido asistir en un principio, pero con la que quedarán encantados una vez hayan llegado de nuevo a su casa e incluso orgullosos cuando se lo cuenten a sus amigos.

 

Después de un día lleno de emociones, es seguro que se encontrarán más receptivos de lo habitual para escuchar las historias que los más mayores suelen contar tras una estupenda cena. Sentarlos junto a los adultos también les hará sentir más seguros que si quedaran relegados a un segundo plano en una esquina de la mesa. De esta manera podrán tomar parte de todas las conversaciones y se sentirán importantes y por consiguiente más cómodos.