Cómo dirigir una asociación de vecinos

Además de actuar como nexo entre la comunidad y distintas instancias del poder, dirigir una asociación de vecinos tiene competencias para mejorar la cultura y la educación.

Al ser elegidos con el fin de dirigir una asociación de vecinos, se conceden atribuciones para ser intermediarios de la participación de la gente en aquellos temas más inmediatos y locales que hacen a mejorar la calidad de vida. Antes de empezar a actuar hay que conocer exhaustivamente el estatuto y las reglamentaciones pertinentes para hacer operativo el mandato.

Profundización de la democracia

Para cumplir el propósito de dirigir una asociación de vecinos hay que percatarse de los problemas de la comunidad que se representa, conocer las soluciones posibles que caben dentro del derecho y formular los planteamientos ante organismos correspondientes.

 

 

Si se ocupa un cargo de alto nivel moral e intelectual es preciso responder con lo que se espera: una gestión austera y eficiente. Para ello se debe ser transparente en los actos y consensuar las decisiones que se tomen en reuniones periódicas y asambleas.

 

 

Cuando las circunstancias lo requieran, se pueden promover proyectos para el bien común, con el aporte de colaboradores cercanos o integrando equipos de trabajo. Si se trata de hacer un planteamiento personal ante un organismo público, conviene detallar por escrito conclusiones del encuentro.

 

 

Atraer y cultivar acciones conjuntas

No siempre la gente se interesa por los asuntos públicos, a veces es necesario crear incentivos. En el rol de dirigir una asociación se debe aspirar a una sociedad participativa, que sus miembros conozcan sus derechos y sepan cómo proceder para ejercerlos, a la vez que practiquen el respeto por los demás.

 

 

Para fomentar la solidaridad y amistad entre vecinos se pueden llevar a cabo encuentros culturales o deportivos que sirvan como punto de unión y disfrute general. También pueden proponerse acciones solidarias y convenir con centros educativos de la zona programas de capacitación acordes.

 

 

El hecho de dirigir una asociación conlleva como prioridad asumir la responsabilidad de buscar soluciones a asuntos comunitarios. Paralelamente, está el trato amable y diálogo permanente con los vecinos; indudablemente, el querer saber de qué se trata forma parte de la personalidad directiva.