Cómo dormir a alguien: la técnica definitiva

El control mental es la mejor de las disciplinas sobre cómo dormir a alguien, en la que también se puede ejercer de terapeuta.

Desarrollando una fácil técnica de control mental, donde usted oficiará de terapeuta, en muy pocas sesiones logrará regular el sueño de una persona afectada de insomnio. Una actitud paciente y relajada es la base acerca de cómo dormir a alguien.

El mejor entorno
En primer lugar procure que el afectado tome un baño, lo que puede hacerse a la penumbra de velas aromáticas acompañado de música tenue. No es aconsejable la ingesta de alcohol, que, si bien es relajante, no favorece a la técnica sobre cómo dormir a alguien. Mientras, acondicione la habitación con sábanas limpias, penumbra, y neutralizando ruidos externos molestos.

Control mental para cómo dormir a alguien

  • Para una mejor manera sobre cómo dormir a alguien, acueste al insomne en la cama boca arriba con la cabeza apoyada en la almohada; los brazos laxos a los costados, piernas estiradas, los ojos cerrados. A continuación, en un tono de voz medio (que irá bajando cada vez más), le hablará.
  • Su alocución debe durar entre veinte y treinta minutos, al cabo de los cuales la persona se hallará completamente dormida. Su discurso debe tener un efecto hipnótico, por lo que debe comenzar invitándole a no pensar ya en lo ocurrido durante el día, ni en lo que deberá hacer por la mañana. Dígale que no preste atención nada más que a su voz.
  • Háblele siempre en tiempo presente, no diga frases como “pronto te dormirás”, es preferible decir “ya sientes un profundo sopor”; insístale en lo agradable de la experiencia. Invite primeramente a prestar atención al ritmo de su respiración, a la que nota cada vez más relajado.
  • Utilice frases cortas, vuelva su discurso cada vez más pausado. Haga que la persona ponga su atención en los pies, haciendo que los sienta flojos y pesados, relajados. Invítelo a continuar paseando por las piernas hasta los muslos, las caderas.
  • Luego, lo mismo con los brazos, desde los dedos hasta los hombros. El torso, desde el abdomen hasta el cuello. Deténgase especialmente en la cabeza, dígale que separe dientes y labios, y que deje el maxilar flojo y la lengua suelta. También puede recomendarle que preste atención al ceño, los ojos, los pómulos. Recuerde que su voz será cada vez más baja y pausada.
  • Finalmente, dígale que contará de forma descendente de diez a uno, y que para cuando termine de hacerlo, la persona se hallará completamente dormida. No tema repetir frases, si lo considera necesario.
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