La identificación de las partes, la descripción de las tareas, obligaciones y derechos del trabajador son los datos imprescindibles para redactar un contrato laboral.
Aunque el contrato laboral existe desde que se presta un servicio para un empleador, el hecho de que se haya dejado constancia por escrito, además de ser una obligación en algunos casos, facilita a un trabajador la defensa de sus derechos. Por ello es fundamental conocer los aspectos esenciales que este debe contener.
No todos los contratos de trabajo tienen que formalizarse por escrito. Así, los que son por tiempo indefinido pueden hacerse de palabra., aunque otros como los de obra o servicio determinado, los de tiempo parcial y los de prácticas para la formación, por ejemplo, legalmente deben cumplir tal formalidad.
En cualquier caso, sea obligatorio o no, celebrar un contrato laboral escrito tiene sus ventajas, pues así quedan perfectamente claras todas las obligaciones y derechos de las partes. También se facilita que se informe a los servicios de empleo acerca de las contrataciones de trabajadores de una empresa, pues bastará remitir copia de dichos acuerdos para cumplir con el requisito legal.
Por otro lado, en los casos en que este requisito es ineludible, se evitan problemas al momento de interpretar el verdadero carácter de la relación, en cuanto a su duración y naturaleza de las funciones a desarrollar, y se deja claro que no se trata de una vinculación a tiempo indefinido.