Cómo elegir las mejores actividades extracurriculares

Las actividades extracurriculares deben adaptarse a las aptitudes e inclinaciones de nuestro hijo, complementando su ocio y su educación.

Las actividades extracurriculares son un excelente método para ocupar el tiempo libre de nuestros hijos, a la vez que les ofrecen una excelente oportunidad de aprender y mejorar en disciplinas artísticas, culturales o deportivas. Elegir una u otra actividad extracurricular dependerá de las aptitudes y aficiones de nuestro hijo, así como también del interés de este por aprender a dominar un determinado campo.

Recomendaciones para la elección de las actividades
Es importante que no impongamos las actividades extracurriculares a nuestro hijo. Al principio, lo ideal es mostrarle un abanico de cinco o seis opciones y sentarse con él a comentarlas, permitiéndole explicarnos sus preferencias. Si el niño acude de buena gana a dichas actividades, su predisposición por aprender, y el provecho que extraiga de la actividad, serán sustancialmente mayores.

 

Hasta la edad de los seis o siete años, es importante que los niños puedan desarrollar actividades que no exijan unas rígidas pautas de seguimiento, como la obligatoriedad de practicar en casa o las pruebas o test periódicos. A esas edades, es mejor que puedan concentrarse en las tareas relacionadas con la escuela.

 

Las actividades extracurriculares deben ayudar al niño a ocupar una parte de su tiempo libre fuera de la escuela, pero sin llegar a cansarlo o sobreocuparlo. Es importante limitar la actividad del niño, proporcionándole tiempo libre para jugar y descansar. Realizar demasiadas actividades puede llegar a influir en su capacidad de concentración y en su rendimiento escolar.

Las mejores actividades según las edades
Antes de los cinco años, los niños disfrutarán con actividades sencillas y distraídas, como la pintura, las manualidades, la danza o los juegos musicales, es decir, aquellas que desarrollen su sentido del oído, la psicomotricidad y la comunicación corporal. Las actividades deportivas, como el fútbol, el baloncesto o el patinaje son ideales para niños a partir de seis años, pues estimulan su capacidad de cooperación y de trabajo en grupo, además de ser un excelente ejercicio físico.

 

De los ocho años en adelante, además de los deportes, es posible apuntar a los niños en actividades extracurriculares que requieran un mayor esfuerzo intelectual, como el ajedrez, las clases de solfeo o el teatro. Las clases de idiomas son ideales para niños de cualquier edad, pues adaptan la enseñanza de un idioma extranjero a juegos o actividades a medida de los más pequeños.