Cómo enfrentarse a la crisis de la mediana edad

Los mecanismos de defensa que se ponen de manifiesto para no encarar la crisis de la mediana edad sólo suponen un bache para un momento muy importante de introspección.

Mencionar la cuarentena es sinónimo de despedirse de la juventud. En muchos casos, las responsablidades han superado a los sueños y aspiraciones personales que se creían alcanzables anteriormente. Sin embargo, la crisis de la mediana edad que algunas personas llevan como una maldición tiene una serie de potenciales ventajas nada desdeñables.

Reconocimiento de los logros conseguidos

Cuando se llega al ecuador de una vida en la que se han tenido que asumir determinados sacrificios, la evidencia de que se está envejeciendo puede que distorsione la realidad. Ser consciente de lo que se ha ganado no sólo supone un buen ejercicio para la autoestima, sino que es una muestra de respeto hacia aquellos con los que se convive.

 

Aunque la crisis de la mediana edad sea valorada negativamente lo cierto es que muchos triunfadores alcanzaron el éxito a edades tardías, hecho que debería ser motivo de reflexión. Puede que utilizar las frustraciones y sueños rotos para conseguir nuevos objetivos transforme una etapa conflictiva en el periodo más beneficioso.

Puesta a punto en las relaciones personales

Si algo tiene de positivo la mediana edad es que los hijos ya empiezan a ser adultos y aparece la posibilidad de dedicarle más tiempo a la pareja. Del mismo modo que se puede tener la crisis de la mediana edad porque los niños hayan crecido también es posible maravillarse de nuevo con una relación que se había dejado de lado durante los años de la crianza.

 

Sin embargo, esta nueva perspectiva le puede muestrar que su relación ha llegado a un punto muerto, que ya no se quiere ni se desea a su pareja o que, una vez finalizadas las obligaciones, ya no queda nada que les una. En cualquiera de estos casos será indispensable que se madure bien cualquier alternativa siendo consciente de que debe ser una decisión reflexionada.

Cuerpo sano, mente sana

Cuando se alcanza determinada edad, los hábitos de vida sedentarios y la comodidad de determinada rutina culminan en una mayor despreocupación por mantenerse en forma. La crisis de la mediana edad puede ser el detonante para que se empiece a acudir al gimnasio. Es recomendable, por supuesto, no obsesasionarse con las calorías y hacer deporte para sentirse mejor.

 

La capacidad de aprendizaje es otra de las asignaturas pendientes que se pueden retomar a estas edades. Aprender ese idioma para el que nunca se tuvo tiempo, dar clases gratuitas de informática o apuntarse a un curso de pintura creativa son algunas de las muchas opciones para autorrealizarse culturalmente.