Cómo escribir una postal desde el extranjero

Escribir una postal y lograr que la misma no termine olvidada en el baúl de los recuerdos.

Muchas veces, al escribir una postal desde el extranjero, estamos más atentos a nuestras necesidades y gustos que a los de quien la recibirá, resultando así poco atractiva y más tarde olvidada por la persona. Piense en primer lugar el tipo de postal que a usted le gustaría recibir.

Que la postal sea un objeto de deseo

En primer lugar, póngase en la situación de la persona que recibirá esta postal, que quizás sea alguien que jamás tenga la oportunidad de salir de su país natal. Puede incluso resultar hasta arrogante que usted le pruebe estar gastándose un dinero que el otro no posee. Resulta por tanto del todo aconsejable hacer sentir a quien recibe la postal la sensación de estar compartiendo nuestra experiencia, bien porque le hacemos llegar "una pieza genuina" de algo que desea, sea porque al escribir una postal apelamos a sus propios sentimientos.

 

Imagínese que usted es un fanático de los Beattles, que vive en Buenos Aires y jamás tendrá la oportunidad de visitar Liverpool; de pronto recibe una postal de Abbey Road, a la que podría agregar las siguientes líneas: "Esta calle es exactamente igual a como la estás viendo en la tapa del disco", o "es igual como la imaginábamos"; de este modo creará al menos la ilusión en quien lee, de estar compartiendo la experiencia.

Una postal para cada tipo de persona

Por ello, antes de comenzar a escribir una postal, usted debería pensar en las características de la persona que la recibirá. No se limite a postales que apenas son panorámicas de ciudades, sin identificación para nadie, a menos que se trate de alguien que ha viajado alguna vez allí, entonces en este caso sí, el objeto podrá tener algún valor emocional. Para otros casos, por ejemplo, compre postales de museos de arte, si quien la recibirá ama la pintura; de museos de ciencias, si se trata de un aficionado, o de estadios de fútbol, si es el caso de un fanático de ese deporte.

 

No olvide nunca que la destreza en escribir una postal, que resulte realmente inolvidable, radicará en lo que se diga al dorso de la imagen, apelando siempre a la propia emotividad e identificación de quien la recibirá, lo que le animará seguramente a enmarcar la postal como un cuadro.
Escribir una postal ha de ser para usted una actividad más, de entre las placenteras que se ha prefijado en su viaje especial.