Cómo evitar el embargo de una vivienda

Existen soluciones para evitar el embargo de una vivienda, pero para ello se debe de actuar con celeridad, tomando decisiones mucho antes de verse sin dinero para pagar la hipoteca.

Lo primero que tenemos que hacer es dirigirnos de inmediato a la entidad bancaria donde tenemos contratada nuestra hipoteca para, de manera amistosa, buscar una salida satisfactoria que convenga a nuestras necesidades. Al banco siempre le va a resultar más beneficioso ayudarnos a encontrar una manera de pagar la hipoteca y evitar el embargo que engrosar su lista de clientes morosos.

Soluciones a medida

Entre las diferentes salidas que se pueden acordar con el banco para evitar el embargo de la casa, está la de prolongar el plazo de la hipoteca, negociando el pago de una mensualidad menor que se ajuste a nuestras posibilidades o llegar a un acuerdo para obtener un periodo de carencia, durante el cual solo haríamos frente al pago de los intereses.

 

Otra opción muy aconsejable sería la subrogación de la hipoteca, que es un sistema muy utilizado para evitar el embargo, que se basa en trasladar nuestro préstamo hipotecario a otra entidad financiera, que nos ofrece un tipo de interés más ventajoso o refinanciar nuestra hipoteca con unas condiciones más favorables que las actuales.

Otras opciones a considerar

Si ya se han agotado todas las vías posible para evitar el embargo, nos queda la venta de la vivienda, para poder pagar el importe que queda pendiente. De esta manera evitaremos que la vivienda sea llevada a subasta judicial con la consiguiente depreciación y pérdida de dinero que ello conlleva. En este apartado hay que tener en cuenta que si al vender la casa no se reembolsa el préstamo en su totalidad, teniendo en cuenta que la hipoteca en España tiene garantías personales, el dueño ha de seguir pagando la deuda que falta.

 

En los últimos tiempos, los propietarios, a través de las asociaciones de consumidores, están luchando para que se acepte la dación en pago, es decir, la entrega del inmueble a la entidad crediticia a cambio de la cancelación de la deuda hipotecaria, como método de protección en situaciones de riesgo de embargo inminente.