Cómo evitar las asperezas en las manos después de jugar al tenis

Disminuir el roce con la empuñadura y aplicar luego piedra pómez y crema hidratante es la receta para evitar asperezas en las manos cuando se practica este deporte.

Una de las preocupaciones de quienes practican el tenis es el cuidado de la mano que empuña la raqueta, pues tiende a desarrollar callosidades. Sin embargo, siguiendo algunos consejos prácticos y muy efectivos, las asperezas en las manos pueden eliminarse con facilidad.

Precauciones antes de jugar

Las asperezas en las manos se producen por el roce con la empuñadura o grip de la raqueta, por lo que la clave está en disminuir dicho roce. Una de las acciones preliminares es quitarse cualquier anillo, pues la fricción normal de este y el grip es además una de las causas más frecuentes de ampollas.

 

También ayuda colocar un poco de talco en la palma, de forma que absorba el sudor y evite el deslizamiento, sin excederse, ya que en ese caso se obtiene el efecto contrario. La empuñadura de la raqueta debe estar lo más lisa posible, los pequeños bultos o agujeros generan asperezas en las manos y callos.

 

Igualmente, se debe sujetar firmemente la raqueta cuando se golpea la bola, puesto que el mayor roce se produce precisamente en esos instantes. Si no se tiene bien agarrada la raqueta, esta se moverá en las manos del jugador, produciendo fricción y, en consecuencia, asperezas en las manos.

 

Si se juega al tenis con frecuencia y ya se sabe dónde aparecen las callosidades, una forma de evitarlas es colocando una tirita adhesiva en esas partes de la mano qué más sufren.

Qué hacer luego de jugar

Si la persona practica este deporte en forma periódica, es posible que estos consejos no sean suficientes para eliminar las asperezas en las manos, por lo que habría que seguir un tratamiento, por así llamarlo, curativo.

 

Básicamente este consiste en aplicar un abrasivo y luego un humectante. Cuando se habla en este caso de elemento abrasivo no se está haciendo mención a ácidos ni mucho menos, sino a la tradicional piedra pómez, que se utiliza también para las callosidades de los pies.

 

Lo ideal es frotar con esta, o incluso con un poco de arena gruesa, alrededor de la zona afectada tan frecuentemente como sea posible. A continuación, se debe aplicar una crema humectante, que puede ser la que el jugador o jugadora usa para el resto de su cuerpo.

 

Es conveniente tener en cuenta que el tratamiento de la piedra pómez contra las asperezas en las manos no debe realizarse si se tienen ampollas, pues podría romperse la piel exterior y quedar expuesta la carne viva. En estos casos es recomendable esperar a que aquellas desaparezcan para evitar infecciones.