Cómo evitar las peleas entre hermanos

La educación, la tolerancia y la igualdad entre ambos, las claves para que la relación entre hermanos sea siempre respetuosa, cordial y afectiva.

Con la llegada de los periodos de vacaciones y en especial, en la época veraniega, la convivencia entre los hermanos se vuelve mucho más difícil. Los enfrentamientos entre ellos siempre se producen en más ocasiones cuando no se toman una serie de medidas para evitarlos.

Consejos para evitar las peleas

Para que las posibilidades de que una pelea se reduzca, los padres deben tratar a ambos por igual y dedicarles la misma intención, con el fin de que ninguno se sienta desplazado o sienta celos de su camarada.

 

Por otro lado, los hermanos deben estar educados en la tolerancia y saber que, las cosas de su prójimo deben ser respetadas y que compartir es la mejor opción para disfrutar de la vida junto a sus hermanos. Además, evitar que ambos se insulten o menosprecien entre ellos ayudará a que tanto en la actualidad como en un futuro su relación sea buena.

 

Por último, uno de los motivos más habituales por los que se pelean son las envidias o celos. Para evitar esto, ambos deben saber que, aunque parezca que no son tratados por igual o que el otro hermano es más apreciado, tanto padres como familiares les quieren a los dos de la misma forma.

Qué hacer tras las peleas

En ocasiones, las peleas entre hermanos son inevitables, ya que en toda convivencia se producen todo tipo de disputas. Estas peleas también pueden servir para que, de alguna manera, la relación entre ellos pueda mejorar y fortalecerse.

 

Después de la pelea, se hace necesario hablar con ambos e intentar que sientan empatía por su congénere, con el fin de que entiendan el pensamiento de su hermano. Tras esto, ambos, deben hablar entre ellos para zanjar, siempre desde la educación, sus disputas y problemas.

 

Por otro lado, si la reconciliación no es posible, los padres deben ayudar a que sus hijos comprendan que, siendo hermanos, en ocasiones, es indispensable perdonarse, a pesar de que no sea lo deseado en ese instante.