Cómo evitar que nuestros hijos se pongan enfermos en invierno

Durante las épocas más frías del año los niños se encuentran más propensos a ponerse enfermos, por lo que sus padres deben anticiparse y tomar las medidas necesarias a tiempo.

El frío del invierno siempre hace que las personas se vean más vulnerables a las enfermedades. De esta manera, quienes cuentan con menos anticuerpos estarán más propensos a contraer virus y bacterias en su organismo. Es así que los niños son los que tienen más probabilidades de ponerse enfermos durante esa época del año. Sin embargo, existen algunas formas de evitarlo.

Consejos a tener en cuenta

Entre algunas de las medidas preventivas más importantes, se destaca la del lavado frecuente de las manos. Cuanto menos expuestos a los gérmenes estén los pequeños, menos probabilidades tienen de estar enfermos. De esta manera es necesario que cada vez que llegan de la escuela o de la calle, como también a la hora de comer, se laven las manos correctamente. Para ello, deben fregárselas con jabón durante al menos treinta segundos.

 

Por otro lado, la correcta alimentación resulta ser fundamental. Es así que la dieta de los niños debe ser rica en vitaminas, minerales, proteínas, y todos esos nutrientes que el organismo necesita para su correcto funcionamiento. Por ello, se recomienda evitar las comidas rápidas y de lo contrario, tratar de que los niños ingieran la mayor cantidad de frutas, verduras y carnes (preferiblemente blancas) posibles.

Prevenir infecciones respiratorias

En el invierno suele ser muy común que los niños se pongan enfermos debido a las infecciones respiratorias. Es por eso que los médicos recomiendan especial atención para la prevención de las mismas.

 

Lo primero a considerar es que este tipo de enfermedades son contagiosas. Por ello, es necesario hacer lo posible para que no se les acerquen personas con tos o con un resfriado. Fundamentalmente, para que los niños no se pongan enfermos el hogar debe ventilarse a diario. Sobre todo, porque el aire contaminado ayuda a que las infecciones se desarrollen con mayor facilidad. De la misma manera lo hace el humo, por lo que los padres fumadores deben evitar su vicio o de lo contrario, no hacerlo dentro de la casa.