Cómo evitar ruborizarse en momentos embarazosos

Es importante evitar ruborizarse para dar una buena impresión de confianza a las demás personas, especialmente cuando se realiza una intervención oral ante un numeroso auditorio.

El ruborizarse ante una situación embarazosa es una de las circunstancias más comunes en la vida de una persona. Ya sea por pudor o por vergüenza, el rubor en nuestra cara nos hace parecer inseguros por lo que evitar ruborizarse puede ser una buena meta para dar una mejor imagen pública en una conferencia o en cualquier tipo de reunión o evento social.

Causas biológicas del enrojecimiento de las mejillas
El sistema nervioso se compone de dos partes, aquella relacionada con las acciones voluntarias y la parte vinculada a las reacciones involuntarias (denominado sistema autónomo). Este último es independiente a nuestra voluntad y se divide en otros dos sistemas; el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Las personas que se ruborizan a menudo se caracterizan por tener un sistema simpático hipersensible que se activa por minúsculos estímulos.

Hay personas que tienen una patología que consiste en que se ruborizan todo el tiempo. Si se tiene esta patología, para evitar ruborizarse uno se puede operar en los casos más severos o tratarse con medicamentos.

Superarlo afrontando la situación
Es importante pensar que la situación que se presenta no es para tanto. Uno de los consejos consiste en intentar compararla con una situación de mayor calibre. Por ejemplo, si se está dando una conferencia delante de mil personas, sería conveniente pensar que podríamos tener una audiencia de un millón de personas; y si el profesor nos pide que salgamos a explicar algo a la pizarra, es importante pensar que se trata solo de una persona, al margen de la autoridad que pueda tener.

En definitiva, para evitar ruborizarse hay que quitarle importancia a la situación en la que nos encontramos. Tampoco es conveniente negar que se es tímido ya que para superar el problema lo más importante es reconocer que se tiene. Si se intenta obviar que se tiene esta tendencia, al final acabará apareciendo en el momento menos oportuno.

Superarlo analizando el por qué
Una de las mejores técnicas para evitar ruborizarse es no pensar en lo que nos hace ruborizarnos. Si se está dando una conferencia, es conveniente mirar al frente y no pensar en las personas que hay, sino en el tema que se está tratando y en el hilo conductor del discurso.

Si tendemos a ponernos rojos constantemente, es una buena idea pararse a pensar cuáles son las emociones que producen esta reacción, ya que suele ser un problema de hipersensibilidad. Es conveniente practicar en casa para alejar estas sensaciones.