Cómo hacer aros de cebolla para un primer plato

Una plato fácil de hacer con un alimento muy común en la despensa es la receta de los aros de cebolla, muy vistosa y nutritiva, que gustará a pequeños y mayores.

La cebolla es un alimento muy apreciado en la llamada dieta mediterránea. Es un depurativo de la sangre y admite muchas variantes para cocinarla. A la hora de lavarla hay que hacerlo bajo el chorro de agua fría. Una opción muy sabrosa y vistosa que gusta, sobre todo a los pequeños, es la receta de los aros de cebolla

Ingredientes para realizar aros de cebolla

Dos o tres cebollas medianas, una cucharadita de sal, aceite de oliva, una cucharadita y media (de las de café) de levadura en polvo, un huevo, dos tercios de una taza con leche (80 mililitros) y una taza de harina (200 gramos)

Preparación de los aros de cebolla

Se pelan las cebollas y se cortan en láminas de un centímetro de espesor. Se van separando los aros de la cebolla con mucho cuidado desechando los más pequeños. En un cuenco se cubren con agua fría y se dejan reposar durante media hora. Seguidamente, se colocan en un escurridor retirando el sobrante de agua y se secan con papel de cocina.

 

Para preparar el rebozado, se tamiza la harina pasándola por un colador sobre un cuenco. Se mezcla con la sal y la levadura en polvo. Con el huevo bien lavado, se separa la yema de la clara y se dejan en platos separados. Se bate la yema y se le añade la leche y la cucharada de aceite de oliva.

 

Esta mezcla de huevo y leche se va incorporando poco a poco a la harina mezclando cuidadosamente con una cuchara de madera. La masa que va resultando tiene que quedar sin grumos y homogénea. Por otra parte, se bate la clara de huevo a punto de nieve, es decir, hasta que esté firme y espumosa. Se incorpora la clara al resto de la masa sin llegar a batir.

 

Los aros de cebolla se van introduciendo en la masa empapándolos bien y dejándolos en una fuente sin que se amontonen. En una sartén con aceite de oliva caliente y a fuego medio, se van introduciendo sin que lleguen a tocarse. Se doran los aros de cebolla por los dos lados y se retiran dejándolos en un plato sobre papel para que absorba el sobrante de aceite y se queden más crujientes. Se sirven calientes.