Cómo hacer azúcar impalpable de colores para decorar postres

El azúcar impalpable, especialmente si es de colores, le da a los postres un toque muy divertido que sobre todo encanta a los más pequeños.

El azúcar impalpable, también llamado azúcar glass, es un elemento que da un toque muy especial a los postres, no sólo por su sabor dulce sino por el colorido y alegría que aporta como añadido decorativo. Tan sólo se necesita azúcar corriente y colorante comestible para hacer que nuestros que nuestros postres entren también por los ojos.

Colorear el azúcar blanca
Se parte de azúcar normal, blanca, y para colorearla simplemente se mezcla con unas gotas de colorante alimentario líquido, tras lo cual se remueve hasta conseguir uniformidad en el color, y eliminado la presencia de grumos que puedan formarse por culpa del colorante.

Moler el azúcar
Convertir el azúcar blanco normal en azúcar glass, o también llamado azúcar impalpable, es tan simple como tomar el azúcar coloreado, meterlo en una batidora de vaso y molerlo unos minutos a potencia máxima. Logramos con ello que el azúcar coloreada se transforme en azúcar impalpable de colores.

Crear una paleta de colores
Para hacer varios colores, se recomienda hacer varios montones de azúcar, mezclar cada uno con el colorante y molerlo por separado, pues los colores en el azúcar impalpable se mezclan tan fácilmente como en una paleta de óleo. Es decir, si se mezcla azúcar impalpable amarilla con azul se obtiene azúcar impalpable verde. 

Éste tipo de combinaciones quizás interesen para generar nuevos colores que sorprendan a los niños, pero lo recomendable es experimentar las mezclas con pequeñas muestras de azúcar, que no suponga quedarnos sin azúcar si la mezcla queda de un color no deseado. En ocasiones las combinaciones de varios colores nos dan como resultado tonalidades un poco desafortunadas para postres –sobre todo infantiles— como el marrón, la repostería resulta mas atractiva y comestibles si se utilizan colores vivos y alegres.

Decoración
Usado para recubrir postres, el azúcar impalpable de colores nos permite jugar con la suavidad de su textura y la originalidad de su colorido a la hora de decorar. Se puede bien dividir el pastel en zonas de colores distintos, o bien pintar un dibujo con caramelo o bolígrafos especiales de tinta comestible. Otra de las opciones que nunca fallan, es utilizar plantillas –ya hechas o creadas por nosotros manualmente— para facilitarnos la labor de decoración y evitar posibles fallos nefastos.