Cómo hacer tu propio vino casero

Para hacer un buen vino casero sólo se necesitan unos cuantos implementos, una buena selección de uvas y un poco de paciencia; obteniendo como resultado una bebida muy apetecida por sus propiedades antioxidantes.

El vino acompaña al hombre desde épocas muy antiguas, aportando un sin fin de beneficios que no dejan de sorprender, y entrega tantos nutrientes esenciales para la vida que llega a ser considerado un alimento muy completo. Un estudio hecho por especialistas de la Organización Mundial de Salud (OMS) concluyó que el vino disminuye la depresión, reduce el riesgo de contraer cáncer, tiene propiedades antisépticas y es considerado un relajante natural, entre muchas otras cosas. Estos beneficios son de mucha motivación a la hora de hacer su propio vino casero.

Características de este vino
Este vino casero tendrá una graduación alcohólica de 14 a 15 grados aproximadamente, por cada 100 kilos de uvas se extraerán unos 65 litros de vino casero. Los materiales a utilizar son los siguientes: tres damajuanas (garrafas) de 25 litros, 100 kilos de uvas (también puede ser menos aunque lo mínimo serian unos 38 kilos de donde saldrá la cantidad suficiente para llenar una damajuana), seis corchos, tres mangueras delgadas (como las que se usan en los carburadores), un colador grande y fino, tres vasos, un clavo grande, un embudo, dos baldes y un martillo.

Por la cantidad de tiempo que demora el proceso de fabricación del vino casero, lo mejor es hacer lo más que se pueda ya que este tiene una calidad bastante buena.

Elaboración del vino
Primero se deben echar las uvas en uno de los dos baldes donde se apretarán con la mano hasta que boten todo el jugo posible dentro del mismo balde, mientras que las ramas que vayan quedando en la mano se irán desechando. Una vez molidas todas las uvas, se deben pasar a través de un colador fino para quitar el hollejo que quedó y todos los pequeños fragmentos, donde el jugo puro caerá dentro del otro balde, luego hay que vaciar el líquido en las damajuanas de 25 litros ayudándose con un embudo.

Después de llenar todas las damajuanas se deben traspasar los corchos con el clavo y el martillo, para luego introducirles las mangueritas por los agujeros (de tal manera que no toquen el líquido cuando se tapen las garrafas). Se taparán bien las damajuanas con los corchos traspasados para que el otro extremo de la manguera vaya dentro de un vaso con agua donde salgan los gases del vino. Lo importante es que salga el gas de la fermentación sin que entre aire al vino y por ello la manguera no puede tocar el vino, ya que esto no garantiza que salga el gas. Se debe dejar así por 30 días.

Una vez cumplido este periodo, se deberá colar de nuevo el líquido pasándolo a través de una seda, para después guardar lo colado de nuevo en la damajuana limpia y seca, tapándola de la misma forma para esperar otros 30 días (no hay que olvidar que se deben tirar los residuos del vino que queden en la seda). Cuando ya se haya cumplido este tiempo, se debe proceder de la misma manera para extraer todos los residuos que estén en el vino y guardar el líquido en la damajuana otros 30 días más.

Cumplido este periodo se debe repetir este procedimiento, pero cuando se guarde el vino casero en la damajuana se tapará con un corcho normal que quede bien suelto, para dejarla así otros 30 días más. Después se repetirá el proceso, pero esta vez en lugar de poner un corcho en la tapa, se debe cubrir la damajuana con un globo para que los gases queden atrapados y no ingrese nada de aire, se tendrá así durante 60 días.

Cumplido este plazo se retirará el vino de la damajuana y ya estará listo para ser guardado en envases de vidrio más pequeños. Estas botellas se taparán con corchos y se guardarán ladeados de tal forma que el vino cubra bien el corcho...y ¡listo!