Cómo hacer un anuncio de contrapublicidad

Desde la aparición de Internet es más fácil visualizar un anuncio de contrapublicidad, algo que hasta el momento no se permitía en muchos países.

Un anuncio de contrapublicidad consiste en jugar con los elementos referidos a un contexto determinado, de forma que el usuario distingue o recuerda componentes referidos a un anuncio publicitario anterior, en muchos casos basados en grandes marcas usuadas por un gran número de usuarios, de fácil reconocimiento. En consecuencia, para crear uno hay que distorsionar otro establecido por una marca y entendido como famoso o popular por la mayoría, de forma que se resalte el nuevo mensaje.

Algo nuevo en muchos países

En los Estados Unidos hacer un anuncio de contrapublicidad es algo recurrente, ya que desde hace décadas se vienen emitiendo o exponiendo espacios que contradicen las ventajas proclamadas por una marca. Sin embargo, en otros países no está permitido publicar un anuncio de contrapublicidad en medios audiovisuales, pero la aparición de Internet ha marcado un nuevo momento en el mundo publicitario, y cada vez son más los anunciantes que usan esta folosofía.

 

De acuerdo con eso, en Internet se puede encontrar dos tipos de anuncio de contrapublicidad. Por un lado está la oficial, por decirlo de alguna manera, inducida por las marcas interesadas para borrar el prestigio de la competencia. Pero por otro lado, en mayor número, está la de los usuarios como una forma de protesta frente a lo que consideran un abuso por parte de algunas marcas, o simplemente como reclamo para atraer internautas a su trabajo.

Los recursos

Para hacer un anuncio de contrapublicidad se juega con los elementos visuales y lingüísticos de los logos o marcas. La primera parte es fundamental, ya que las personas se dejan llevar en principio por una marca o por algo que hace referencia a algo. En ese caso se trata de esctibir por ejemplo con las mismas letras de un anuncio famoso, pero con el mensaje cambiado para expresar la idea oportuna.

 

Los componentes lingüísticos se pueden dividir en los fónicos, morfosintácticos y léxicos, aunque el punto de partida siempre es un anuncio inicial real. Partiendo de ahí, los elementos de estos tres niveles se pueden modificar usando la labor humorística; ya sea en forma de protesta, para hacer competencia o simplemente para crear un efecto curioso.