Cómo hacer un semillero de tomates en el jardín

Al cultivar un semillero de tomates con materiales simples de adquirir se obtienen unas plantas más resistentes y de buena calidad.

Los tomates son las hortalizas más populares del jardín casero, debido a que cuando llega el momento de la cosecha se puede afirmar que la frescura, el sabor y los nutrientes de los tomates caseros son mucho mejores que los que aportan los de almacén. Debido a las características de la planta, se debe comenzar con un semillero de tomates y no a través de la siembra directa; de ser constantes y cuidadosos en esta tarea se podrá lograr una abundante cosecha de exquisitos tomates.

Selección de semillas y materiales
Para que el semillero de tomates cuente con productos de mejor calidad, se recomienda hacer la extracción de semillas de las plantas más resistentes o frutos más grandes. Los tomates que se seleccionen para la extracción de semillas deben estar bien maduros. Posteriormente, se procede a hacer un corte por la mitad del fruto, para sacar las semillas junto al jugo del tomate, hacia un recipiente plástico en el cuál se acumulará por un período de tres días.

 

Trascurridos los tres días se llena con agua el recipiente que contiene las semillas y el jugo del tomate, después, en un colador, se lavan las semillas hasta dejarlas limpias de cualquier residuo. Todas las semillas se esparcirán sobre un papel periódico y se dejarán reposar por tres días en un lugar fresco. Trascurridos los tres días, finalmente se procede a separar las semillas que estén pegadas unas de otras y así tenerlas listas para la siembra.

 

Con respecto a dónde se hará el semillero de tomates, se cuenta con varias opciones. La más utilizada consiste en comprar bandejas de alveolos que son especiales para semilleros; sin embargo también se pueden usar envases limpios de plástico, yogurt o bandejas reciclables. El sustrato que venden en las tiendas es el ideal para sustentar a la planta, pero también se puede utilizar tierra con un poco de arena y abono para enriquecerla.

Proceso del sembrado
Para cultivar el semillero de tomates se debe comenzar por añadir el sustrato a las bandejas de alveolos dando pequeños y suaves golpes, para que quede lisa y dura. Se debe utilizar la regadera para mojar un poco la superficie de forma uniforme y se esperan unos minutos a que se esparza el agua. Luego se toman las semillas y se esparcen evitando que se acumulen o que queden muy pegadas unas de otras, teniendo espacio suficiente para desarrollarse.

 

Después de esparcir las semillas, estas se cubren con una capa de un centímetro como máximo de tierra seca. Es importante que se cubra y que no se entierre la semilla, pues podría tener dificultades para salir al exterior. Posteriormente, con la regadera, se moja levemente el semillero de tomates, con mucho cuidado para evitar que las semillas se desprendan de su lugar.

 

Para proteger al semillero de los agentes externos como el frío, la lluvia o los insectos, es recomendable taparlo con periódicos, una manta vieja o sacos de esparto, a su vez serán como un tipo de invernadero proporcionando calor para que germinen. Se debe regar cada día, hasta que las plantas vayan saliendo a la superficie y alejar la manta a medida que vayan creciendo.