Cómo imponer límites a los niños de doce años

Ser un padre disciplinado y saber imponer límites es fundamental para crear una figura de autoridad. Es importante saber complementar esa autoridad con cariño y comprensión.

Hay varios modelos de educación basados en los criterios centrales de la democracia y la disciplina. Lo más importante para aprender a poner límites a los niños y crear un modelo de enseñanza consecuente es no llevar un criterio al extremo. Se debe complementar la disciplina con comprensión y camaradería, recordando siempre que se trata de niños y deben experimentar y aprender por sí mismos.

Modelos de educación para imponer límites a los niños

Actualmente, las corrientes utilizadas por padres y educadores para configurar un método de educación reciben el nombre de autoritaria, autoritativa y permisiva. El más equilibrado de estos estilos para imponer límites a los niños es el autoritativo. Tiene como eje central la democracia, ya que trata de hacer partícipes a los niños de las decisiones que la familia tiene que tomar.

 

Por otro lado, el estilo autoritario se basa en la autoridad del padre y la madre ante todos los aspectos de la vida del niño. No se cuestiona su palabra, sino que se acata como manera única de hacer las cosas. La corriente permisiva es, quizás, la más peligrosa. De ella forman parte los padres que educan a sus hijos de forma pasiva, que no se involucran abiertamente ni toman decisiones. Este estilo conlleva una pérdida de autoridad que imposibilita poner límites a los niños.

 

Por último, es importante tener en cuenta que, para imponer límites a los niños, estos deben tener claro cuál es la limitación y por qué tiene su razón de ser. Además, se debe ser consecuente con esta limitación e imitarla por todos los miembros de la familia, de forma que los padres den ejemplo y esta medida se tome como algo cotidiano y rutinario, y no como una excepción que sólo afecta al niño.

Criterios para imponer límites a los niños

El problema fundamental de imponer límites a los niños es que estos inmediatamente querrán saltárselos. Por ello, hay que tratar de utilizar este recurso lo menos posible y solo en casos justificados en los que verdaderamente tenga sentido. Los adolescentes deben sentirse poco atados para poder experimentar y tener las vivencias personales intensas que corresponden a su edad, que implica un profundo periodo de cambio.

 

Por otra parte, imponer límites suele conllevar un castigo si el niño se salta la limitación. En caso de que se adopte esta metodología educativa, un concepto básico del castigo es el de ser firme y consecuente, y que el castigo sea proporcional y esté establecido desde un primer momento. Para que este sea efectivo es imprescindible complementarlo con refuerzos en forma de premio o comentarios positivos.