Cómo inculcar el respeto al medio ambiente dentro del hogar

Pequeñas acciones pueden transmitir a nuestros hijos el respeto al medio ambiente, para que cuando crezcan puedan ser personas responsables y comprometidas con unos hábitos de vida sostenibles.

Los hábitos cotidianos de consumo muestran a las claras si tenemos respeto al medio ambiente. Practicar en el hogar algunas costumbres sanas y ecológicas hará que nuestros hijos las incorporen como algo natural en sus vidas, se preocupen por cambiar algunas acciones y entiendan los beneficios que tendrán el día de mañana si contribuyen desde su lugar.

¿Por dónde empezar?

Cuando vamos de compras, no llevemos cosas innecesarias porque están en oferta, elijamos productos con envases retornables o reciclables y escaso envoltorio, en lo posible sin bandejas plásticas. Hagámosle notar a los chicos la diferencia en cuanto a cantidad de desperdicios una vez que utilicemos lo necesario, lo que significa respeto al medio ambiente.

Hay que apagar el televisor, la computadora, cualquier artefacto eléctrico que no utilicemos y las luces de los ambientes desocupados. Aprovechemos durante el día la iluminación natural. También la familia debe empeñarse en no malgastar papel, considerar si realmente hace falta imprimir cantidad de hojas que apilaremos sin importancia.

Explicarles a los chicos el problema que sufren muchas personas por no disponer del agua necesaria para la alimentación e higiene; mirar alguna película documental que narre la situación. Decirles que ayudaremos mucho si cuidamos el agua que gastamos en casa cuando nos bañamos, lavamos los dientes, abrimos un grifo.

Acciones solidarias

Cuando se realicen campañas voluntarias que involucren el respeto al medio ambiente, debemos participar con nuestros hijos. Se trate de limpiar un espacio público o cualquier otra acción ecologista que vincule a la gente bajo un mismo objetivo, motivará a los chicos a sentirse útiles por el prójimo, desarrollando una tarea como si fuese un juego.

Llevar a los chicos a un paseo por los alrededores de nuestra vivienda y observar la naturaleza ayudará a que reparen en las plantas, el aire puro, los pájaros. Si existe la posibilidad que tengamos un espacio de tierra, enseñarles a cultivar o acercarlos a actividades de talleres donde se enseñe la preparación de huertas orgánicas.

Cuando en el barrio, pueblo o ciudad donde vivimos se conozca alguna situación que ponga en peligro la salud humana y la naturaleza, podemos hablarlo con los niños e integrarlos en acciones de protesta en las que puedan participar sin riesgos. El respeto al medio ambiente empieza cuando la familia toma conciencia de mejorar para el futuro.