Cómo iniciarse en la gimnasia rítmica

Aunque se aconseja empezar de niño con la gimnasia rítmica lo cierto es que cualquier edad es buena para aprender, ya que es un deporte que mejora la elasticidad y resistencia física.

La gimnasia rítmica es uno de los deportes más populares de las olimpiadas, una práctica que combina la elegancia del ballet, la agilidad gimnástica o el ritmo y movimiento de la danza. Existen distintas modalidades con varios aparatos como el aro, las mazas, la cinta, la cuerda o la pelota, que pueden ser practicadas tanto individualmente como en conjunto con otras gimnastas, tanto en competiciones como en exhibiciones, siempre con música de fondo.

Dónde y cuándo aprender

Normalmente las niñas y los niños se inician en la gimnasia rítmica a edades muy tempranas, cuando sus cuerpos aún no están del todo desarrollados y pueden adquirir mayores grados de flexibilidad, indispensable para conseguir un buen nivel en este bello pero difícil deporte. Muchos colegios ofrecen en sus centros clases de gimnasia rítmica a alumnos de primaria tras el horario lectivo y a precios bastante económicos.

 

Sin embargo, cualquier edad es buena para iniciarse en la gimnasia rítmica como hobby ya que su práctica ofrece grandes beneficios para el cuerpo como elasticidad, resistencia y agilidad. Existen muchas escuelas privadas donde empezar a dar clases, tan sólo hace falta comprar el material necesario: unas mallas y zapatillas especiales de gimnasia con la punta plana.

Bases y ejercicios

La gimnasia rítmica es un deporte que puede practicarse tanto en conjunto como individualmente, aunque todo el aprendizaje se realiza en grupo ya que esto estimula la progresión de cada aprendiz y del grupo en general. La primera parte de las clases suelen ser ejercicios de estiramientos y trabajo con la barra de ejercicios para lograr una mayor elasticidad, que embellece los movimientos y evita posibles lesiones.

 

Otro de los ejercicios indispensables de las clases de gimnasia rítmica son las posturas de relajación, que ayudan al cuerpo a compensar el ejercicio físico de cada clase, así como mejorar la suavidad y continuidad de los ejercicios, que suelen conllevar una gran carga muscular. Conforme avanzan las clases los alumnos aprenden a perfeccionar los movimientos, su ejecución en base a un ritmo determinado con música de fondo y a ampliar su registro de movimientos al mismo tiempo que adquieren un fondo físico que les ayude a terminar cada ejercicio completo, que normalmente son de una duración entre dos y tres minutos como máximo.