Cómo inventar cuentos para dormir a nuestros niños

Desde personificar cosas a inventar palabras o acontecimientos insólitos sirven para el "había una vez" inicial de inventar cuentos. Lo que valorarán nuestros hijos es que les dediquemos ese momento.

Los niños ya están acostados en sus camas esperando impacientes las historias de cada noche. Dejemos encendida la luz más tenue para ayudar a crear un clima relajado y sentémonos frente a ellos dispuestos a inventar cuentos hasta que llegue el sueño. Visualicemos un abanico de relatos que la vida nos ofrece y tratemos de sacarles todo el jugo posible.

Creación espontánea

No es necesario que nos hayamos documentado en algo en especial para inventar cuentos, casi seguro que tenemos el ejercicio de leerles libros a nuestros hijos y somos observadores de la realidad. Con esos elementos basta, podemos arrancar con un suceso trivial e ir agrandándolo hasta captar la atención.

 

Si repasamos hechos del día como si estuviéramos viendo imágenes, la inspiración puede venir de un episodio cualquiera que nos aconteció o presenciamos y darnos pie para el inicio. Pensemos personajes que necesitamos y aportemos características a los niños para que sugieran nombres.

 

Tratemos en cada historia de dejar enseñanzas. Si estamos con el problema que los chicos temen al dentista y hacen un escándalo para ir, pongamos en la historia un profesional simpático y bonachón que arregla la boca a los animales del bosque y premia con golosinas especiales para no estropear los dientes.

Arte de imitar

Cuando poseemos la capacidad de mímica podemos inventar cuentos deleitando a los niños con sonidos de pájaros, gruñidos de animales, voces de personajes conocidos, gestos y ademanes. Resultará un momento divertido, aunque si intentamos tranquilizarlos para dormir no exageremos las caricaturizaciones.

 

Si conocemos mitos y leyendas del Universo probemos narrarlas como si fueran cuentos de hadas, suprimiendo, añadiendo o modificando elementos a gusto. Se creará tensión dramática y es posible que al día siguiente nos pidan continuar con la historia y tengamos material para rato.

 

También intriga ambientar personajes en la ciudad donde vivimos o en torno a seres queridos. Inventar cuentos para dormir a nuestros niños requiere imaginación y espíritu lúdico, al momento de comenzar veremos si mantenemos la atención o si es mejor que intentemos con otra historia.