Cómo invertir en arte y obtener beneficios

Adquirir obras que puedan revenderse y contar con conocimientos suficientes en la materia, propios o de un experto, son consejos básicos para invertir en arte con éxito

Aunque invertir en arte no siempre puede ser productivo económicamente, si se cumple con algunos criterios esenciales, lo que se trataba de un simple gasto puede convertirse en una operación muy rentable a medio o largo plazo, siempre que se actúe con el cerebro más que con el corazón.

Qué implica invertir en arte

Lo primero que hay que señalar es que desde un punto de vista económico no todo gasto en obras de arte se traduce en la posibilidad de obtener beneficios con tal adquisición. El argumento que muchos hacen cuando compran algún objeto artístico, de que están haciendo una inversión no es necesariamente cierto.

 

 

Si se piensa invertir en arte realmente como un negocio se debe ser un poco menos pasional; aunque no vale la pena comprar algo que no guste, además deben cumplirse ciertos parámetros de “comerciabilidad”. En efecto, sólo deben adquirirse artículos que luego puedan revenderse. Debe tratarse de artistas, si no famosos, por lo menos conocidos, al menos por los expertos.

 

Cómo invertir en arte con éxito

En cualquier caso, aunque siempre se ha dicho que cada obra es única, al momento de comprar una pintura, por ejemplo, debe haberse hecho algún tipo de averiguaciones respecto al precio de obras similares del mismo pintor o de artistas de su mismo nivel o escuela. Si se paga más de lo que cuesta en el mercado de arte, es improbable obtener luego un beneficio.

 

 

Si se quiere hacerlo directamente, sin asesoría, se debe contar con conocimientos avanzados en la materia, ya sea porque se ha estudiado arte a nivel de licenciatura, o porque se ha trabajado en el sector durante ciertos años o, también por un tiempo considerable, haber seguido la evolución de artistas de determinada tendencia.

 

 

Si, por el contrario, se carece de estos conocimientos, es fundamental contar con la asesoría, incluso pagada, de un experto. En este caso, debe cuidarse mucho de que los intereses personales de éste no influyan en la decisión de invertir en arte, sino que sea una opinión lo más objetiva posible.